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Miércoles , 12.12.2018 / 03:55 Hoy

De monstruos y política

Votar a la Presidencia por Marichuy

Marco Rascón

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Votar por ella no es perder el voto, sino sembrarlo. Es el voto más útil para el México profundo, para los que nacieron de Gonzalo Guerrero, de los tlatelolcas que defendieron su nación hasta la última gota de sangre; por todas las raíces vivientes que tenemos. Es el voto por los que están en todas partes y hacen que este país sea un árbol que da sombra a todos.

Lo más importante es empezar a construir la alternativa a la gran decepción que viene. Gane o pierda el lopezobradorismo y sus adversarios, miles estarán frente a la gran obra de la contrainsurgencia y de la frustración; de la gran manipulación que ofreció espejos a cambio de la transformación necesaria.

Frente a más de lo peor, estamos a punto de dar un paso al abismo, pues cualquiera de los que estarán en la boleta son la continuidad de la exclusión y la amenaza autoritaria, basada en la frustración y el encono. Ante ello, la vía es construir la oposición basada en la congruencia, los deseos de paz, libertades, derechos y no en el arrepentimiento que viene.

Gane quien gane la elección presidencial, el país seguirá paralizado y polarizado, pues los cuatro candidatos proponen el mismo modelo dominante de los últimos 30 años y son extensiones de un sistema que funciona para ellos, pero no para el país.

Desde una desvencijada fuerza política que habla a nombre de ese lugar mítico, indefinido, suspirado, reclamado y apropiado llamado izquierda, se trata de ocultar que el país, por el momento, se quedó sin alternativa real. No a la siniestra.

Barata le salió al conservadurismo esa siniestra intolerante que cambió valores, ideas y principios en defensa del “menos peor” a cambio de valores propios y alternativas que pudieran remover el país verdaderamente.

A 80 años de la defensa de la soberanía económica y política, de lo que fue un sistema educativo unido a un proyecto de industrialización propio, de la defensa de los derechos laborales y la tierra para los campesinos, ahora todo es olvido deliberado, pero temporal.

A 50 años del Movimiento Estudiantil Popular de 1968, todo pareciera carecer de valor frente al acecho del clientelismo intelectual, refugiado en ideas binarias que ha hecho de la aspiración democrática, una alternancia simulada que va para el mismo lado y carga los mismos vicios. Es vieja cultura priista que para seguir existiendo se disfraza de cambio y usa todo lo bueno, para seguir imponiendo lo malo.

A 30 años de 1988, cuando hubo una opción antineoliberal que deliberadamente fue destruida por la incongruencia y el sectarismo primero; luego desde adentro, con un Caballo de Troya, que contrario a los esfuerzos programáticos y unitarios, se convirtió en frases huecas, divisionismo y la lucha del poder sin adjetivos.

Frente al olvido, votar por Marichuy es un acto mínimo de resistencia y memoria acudiendo a las urnas y no dejar ese terreno en manos de los que hoy defraudan y proponen más de lo mismo.

Votar por Marichuy es seguir defendiendo libertades, derechos y la paz que el país necesita. Es defender la razón y el sacrificio de miles que a lo largo de la historia han dado sus vidas por este nuestro país. Para ella siembro mi voto y lo pido.

www.marcorascon.org
@MarcoRascon

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