• Regístrate
Estás leyendo: Nadie sabe el pasado que nos espera
Comparte esta noticia
Viernes , 22.06.2018 / 11:47 Hoy

De monstruos y política

Nadie sabe el pasado que nos espera

Marco Rascón

Publicidad
Publicidad

¿Será el continuismo? ¿Será algo verdaderamente nuevo? ¿Qué tanto se entiende el pasado con el presente? ¿Dialogarán o no se hablan y, por eso, más de lo mismo se impone?

Nadie sabe el pasado ni el presente o futuro que nos espera; se acabaron los arroyos y ríos con agua corriendo, pues hemos dejado que se pudra estancada y como en las tragedias griegas, preferimos sacarnos los ojos para no ver lo que hemos hecho en esta antesala de 2018.

A México solo nos salva que nos parta un rayo, como cambio verdadero… ¿Por qué, ante la debilidad del Minotauro que devora al pueblo, Teseo se convirtió en cómplice del monstruo disfrazado de héroe, enredando más el laberinto, para garantizar una nueva derrota?

Para explicarnos lo que sucede, no necesitamos ya información, pues por la falta de memoria no sabemos el pasado que nos espera, aunque estemos viendo la misma película de 2006, 2012 y el Estado de México de 2017, que ahora nuevamente se estrena.

Este pasado lunes regresó el viejo ritual corporativo de la bestia uniendo sus partes, para guiar al Ogro filantrópico por el único camino que conoce el régimen: para que los males de siempre florezcan y de nuevo nos gobiernen en el laberinto nacional.

Su principal aliado es la caricatura de oposición que lo alimenta de conjuros y solo logra que el monstruo se vea “civilizado” ante la masa que le ve renovado, limpio de cara, sobre los hombros de los viejos oligarcas que juegan a hacerse invisibles.

Dicho a la manera de Elena Garro, son los Recuerdos del porvenir y la tragedia que ante la farsa no hemos podido construir una verdadera fuerza, una convocatoria que nos unifique ante lo evidente.

Somos “los mismos náufragos, que solo podemos hablar del mar” (Leonardo Padura 2009, en El hombre que amaba a los perros) y ahora vienen de nuevo los errores inexplicables de siempre, que no tienen sombra, porque fueron creados para que el mal sea perfecto y siempre salga victorioso.

El Minotauro no le teme a Teseo, sino a los suyos: los que lo observan recelosos y disciplinados desde Lomas Taurinas y La Fragua.

¡Ay! de nuestro país de ritos y sacrificios. Estamos de nuevo sin voluntad, esperando que un milagro nos saque de la oscuridad de nuestro laberinto.

¿Qué pasado nos espera en 2018?

www.marcorascon.org

@MarcoRascon

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.