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Sábado , 22.09.2018 / 22:53 Hoy

Los mazacotes y el pacto del olvido

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Nada tan urgente, como la espera…

UNAMUNO


El Estado de México fue, sin duda, el gran laboratorio electoral para 2018. Sin embargo, los protagonistas han hecho un pacto para olvidar lo que sucedió en junio de 2017.

El ganador no quisiera acordarse, pues la suciedad y el derroche fue tan grande y escandaloso, que es mejor pasar por alto la victoria pírrica a falta de vergüenza.

Extrañamente, los perdedores también ya ni lo mencionan. Casi al día siguiente se sumaron al olvido de los vencedores y no solo eso, el líder de Morena, a 15 días de los comicios, organizó “un congreso” de un solo discurso, donde anticipó que en 2018 repetirían la hazaña sectaria y solo irían con el PT, el cual había declinado tardíamente, por la candidata Delfina Gómez y nada dijo que su estrategia era abandonar el ropaje de la izquierda y asumir su posición histórica de derecha.

El PRD, el otro perdedor, gritó feliz “¡Perdimos!”, pero “logramos el 18 por ciento” y Juan Zepeda, su candidato, se convirtió en figura nacional efímera.

El PAN, ahora aliado del PRD, desapareció en medio de la depresión de su ex candidata presidencial y solo profundizó el proceso de fractura en el partido que encabezó la alternancia a partir de 2000 y que, junto al lopezobradorismo, fueron los responsables del regreso del PRI.

Para finalizar el año, la espera se hizo urgente por los plazos fatales y las opciones para 2018 quedaron en tres bloques, que Porfirio Muñoz Ledo llamara al de PAN-PRD “un mazacote”.

Bajo ese concepto, el bloque PRI-Verde-Nueva Alianza (sumada a cambio de la maestra Elba Esther, a compurgar en su casa) es un mazacote de intereses que se suman para darle continuidad al mismo modelo establecido hace 30 años.

El mazacote PAN-PRD, donde por primera vez la izquierda desde 1976 no tendrá candidato propio y su programa solo se basa en la idea de ganar, sin establecer cambios estructurales en lo político y económico.

Pero el mazacote más sorpresivo fue, sin duda, el que construyera sin consulta Andrés Manuel López Obrador, uniendo a la extrema derecha a su proyecto, para reafirmar su derecha propia. La alianza con el PES es solo la culminación de un proyecto con fondo religioso desde aquel “éxodo” que saliera de Tabasco y que para él significaba representar a Moisés en su proyecto bíblico.

Un escenario de continuidad y de la derechización abierta de las izquierdas nos espera para 2018. Los cambios que se avecinan, ante este escenario, son de forma y no de fondo, pues ya se ofrece desde la misma oposición “que no habrá cambio en la política macroeconómica”.

Para la sociedad mexicana, lo más urgente seguirá siendo la espera. Seis años más de barbarie y falta de gobierno y de estado de derecho se ve como futuro nacional, ante la falta de alternativas que hoy nos brindan los mazacotes.

www.marcorascon.org

@MarcoRascon

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