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Viernes , 21.09.2018 / 01:36 Hoy

De monstruos y política

La norteamericanización de la política mexicana

Marco Rascón

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¿En qué momento nos convertimos en parte de la política interna de Estados Unidos? ¿Cómo pasamos de la integración comercial a la política?

Nunca en la historia de México se rindió tanto interés a una campaña electoral estadunidense como si fuésemos parte de ella y, aún más, el factor de decisión.

En la elección Hillary Clinton-Donald Trump no solo fuimos aludidos como causa central de los problemas estadunidenses, sino que desde acá muchos vieron en ella el espejo de "los recuerdos del porvenir", en 2018, entre Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador, es decir: Hillary dándole legitimidad a la candidatura de Margarita y Trump anunciando fraude y amenazando con cerrar la avenida Pensilvania en Washington para declararse presidente legítimo.

Desde siempre hemos sabido que las elecciones estadunidenses tienen un efecto sobre México y el mundo, pues de la visión no solo del candidato electo presidente se expresará la visión de los grandes intereses económicos y militares sobre los que descansa la política financiera y el comportamiento de todos los organismos que controla Estados Unidos, ya sea mediante el voto o el veto.

En ese sentido, las diferencias entre demócratas y republicanos son tan mínimas como las diferencias entre dos gotas de agua (alguien lo dijo) y han sido ambos frente a México implacables en su política migratoria hacia nosotros: los demócratas porque obedecen electoralmente a los grandes sindicatos, cuyo instinto natural es la protección de sus empleos y nivel de salarios; y por la parte republicana, los ricos que se han beneficiado del trabajo ilegal y les conviene ladrar, pero no morder.

Todos sabemos que el muro de Bush y Trump tiene más efectos de propaganda que de seriedad, pero sirve para detener avances de legalización laboral que les afectaría directamente en su economía. Hillary aprovechará la campaña antiinmigrante de Trump.

Con Hillary vienen tiempos de guerra, pero como la llevará a Medio Oriente, para la clase gobernante mexicana que ha aprendido a hacer la guerra, mejor ella y allá.

A Donald Trump lo vamos a extrañar, pues ha sido el único que nos ha unificado.

Estamos viviendo las consecuencias del rescate financiero de 1996 por William Clinton y del cual protesté aquel año en el Congreso mexicano con una máscara de cerdo y varios carteles. Dos de ellos decían: "4 de julio día de nuestra independencia" y "¡Vamos con Clinton, nuestro gallo!"

El cerdo entreguista decía la verdad...

@MarcoRascon

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