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Lunes , 24.09.2018 / 15:02 Hoy

De monstruos y política

La "futbolización" de las elecciones

Marco Rascón

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Primero, porque nos puede ir de la patada. Segundo, porque solo unos juegan y el resto desea, pronostica, alega, se fanatiza, hace encuestas, apuesta y al día siguiente del partido, aunque gane su elegido… tiene que ir a trabajar y enfrentar al mundo, como todos los días.

En las elecciones de hoy, pragmáticas, defensores de los mismos modelos y valores por la mayoría de los contendientes, aun ganando, no ganan nada.

Ha dicho en sus comentarios Javier Solórzano que el futbol es lo más importante de lo menos importante, y que se ha convertido en el eje anímico de la globalización, que integran los mercados comunes; que mezcla en sus estadios lo que es conflicto migratorio norte-sur, este-oeste, desarrollados y subdesarrollados, países que levantan muros, con otros que invaden.

El futbol se ha convertido en la globalización por otros medios, parafraseando a Karl von Clausewitz, el gran teórico de la guerra.

Eduardo Galeano fue alguien que durante su vida no se hizo bolas y supo resolver el supuesto conflicto entre el futbol y los intelectuales. Puso a cada uno en su lugar y se declaró hincha y amó siempre una bella jugada, un orgásmico gol, valiéndole una sombrilla quién o qué partido lo hizo.

En el contexto nacional, ya surgieron las diferencias: unos, los que aseguran que todo es para distraernos de las elecciones y aprovechar la atención en las pantallas para privatizar.

Otros, cuya opción debe venir de un país totalmente destruido y desmoralizado, para ofrecerle el paraíso; y otros, que ya no se cuestionan nada y solo gozan.

Los absurdos se cuecen en todas las versiones y hoy existen intelectuales que quieren tener un librero junto a la urna electoral para justificar en gruesos tomos el sentido de su voto, pues buscan filosóficamente lograr que su voto de izquierda se convierta en tal, votando propuestas y personajes de derechas. El autogol es lo suyo.

Los fanáticos del futbol y las elecciones justifican mentiras y fallos de penaltis y, como dice Galeano, “no hay nada más vacío que un estadio vacío y más silencio que el de las gradas solitarias”.

En nuestras elecciones hay también la “mano de Dios”, como la de Maradona que validó jurídicamente el árbitro y se hizo verdad histórica, ante la satisfacción de ganar.

El futbol, como las elecciones, mueve las pasiones pero no mueve al mundo en su esencia ni detiene las guerras. Es economía, es el reino de lo efímero, la consumación del instante, la fuerza de lo mediático triunfando sobre los fines, la tensión por lo posible e imposible, el resultado impredecible, el orgullo de los optimistas y ciudadanos con fe, la derrota de los pesimistas que esperan la revancha y luego la cotidianidad vacía sin atributos.

Es la fiesta de la fiesta, la identidad más simple, que si hoy se votara por El Chuky, sin necesidad de debates ni encuestas, seguro ganaba la Presidencia.

“Es solo un instante”, diría Galeano a los intelectuales, que por justificar no gozan nada. Yo diría: gocen el gozo popular… no pasa nada.

www.marcorascon.org

@MarcoRascon

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