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Miércoles , 15.08.2018 / 14:30 Hoy

De monstruos y política

Intermediación y diálogo público

Marco Rascón

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Así como para el conflicto entre el EZLN y el gobierno federal, hace 21 años, hubo una Comisión Nacional de Intermediación (Conai), hoy entre la CNTE y el gobierno debe existir una representación de la sociedad civil, acreditada, reconocida e imparcial, para ayudar a destrabar el conflicto.

El formato debe ser el diálogo público entre representantes de las dos fuerzas en conflicto, que tienen paralizados a cuatro estados del país en lo económico y en lo educativo, mediante expresiones y movilizaciones a favor de uno y otro.

El tema educativo que ambos invocan pareciera que es el menos tratado por ellos mismos, salvo lo que nos dicen sus voceros. Sin embargo, a decir de analistas imparciales, el tema educativo propiamente, o de la violencia de Nochixtlán, por ejemplo, no se encuentran entre las prioridades de la negociación. Entonces, ¿qué se negocia en Gobernación? Nada sabemos y entre descalificaciones mutuas, consignas y acusaciones, el único acuerdo de gobierno y CNTE es mantener sus negociaciones en secreto.

Hay que recordarle a las partes en conflicto que el tema de la educación no es patrimonio solo de ellos, sino de todos los mexicanos. Que siendo la educación y su reforma un tema de interés nacional, el debate debe ser público en su contenido y sus resoluciones.

Si para el gobierno y sus ministros, la CNTE y lo que defiende es cuestionable, dejen a la ciudadanía hacer sus juicios. Si el gobierno dice que la reforma es buena, que sea el debate directo entre representantes y no la propaganda oficiosa, quien lo diga.

Al iniciarse el ciclo escolar, miles de niños quedaron sin clases ante la posición de sus maestros que les ofrecen un futuro mejor sobre la base de sacrificar el ominoso presente. Por su parte, el gobierno alimenta una ofensiva general contra los maestros opositores sin importar el costo, y para ello, utiliza la política de hechos consumados, mientras la CNTE presiona con el paro indefinido, en una espiral sin solución.

Suponiendo un acuerdo, ¿cuánto tiempo pasaría para que el Congreso diera marcha atrás a la reforma educativa de marras? ¿Quién garantiza la mayoría en el Congreso para derogarla? ¿Quién haría un posible consenso y en qué tiempo? ¿Sería con los niños recibiendo clases o hasta que todo se arreglara?

¿Será eso lo que se discute o son problemas más concretos e inmediatos, pero que no son informados ni conocidos por los maestros y el resto de mexicanos?

Ante eso, la demanda ciudadana debe ser intermediación imparcial y diálogo público. Queremos saber.

www.marcorascon.org

@MarcoRascon

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