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Jueves , 19.07.2018 / 06:43 Hoy

De monstruos y política

Inocencia y memoria

Marco Rascón

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Los mexicanos nos consideramos maliciosos en política.

Frente a la malicia y la inocencia que nos paralizan, México tiene memoria para salir adelante, y si alguna vez fue, otra vez puede ser.

No obstante, la inocencia está demostrada, cuando después de 70 años de un régimen autoritario hubo 12 años que fueron tan inciertos, que permitieron al viejo régimen regresar.

¿Quién ha sido responsable de eso? ¿La malicia de los gobernantes? ¿La inocencia de los ciudadanos, la complicidad con ellos o la incapacidad de unificar?

La mezcla de perversión, inocencia y complicidad tiene vigilantes que ladran y agreden, secuestrando las posibilidades de cambiar verdaderamente y sustituirlos. Son los Herodes que vigilan que ninguna posibilidad real crezca y que garantizan que el viejo régimen siga gobernando de manera entreguista y facciosa desde hace 17 años.

Solo hubo un momento en los 88 años del viejo régimen en que el gobierno y el pueblo de México estuvieron juntos: 1934-1940 con Lázaro Cárdenas.

Durante ese sexenio, México luchó desde la sociedad y el gobierno por un destino nacional común. Las oligarquías en formación tuvieron que replegarse ante un proceso de industrialización basada en la búsqueda de salarios justos y reparto equitativo de la riqueza nacional; un sistema educativo (IPN) para formar a los técnicos, ingenieros y científicos nacionales.

El sistema educativo llegó al campo. La lucha contra los latifundios tomó forma al ser sustituidos por los ejidos colectivos buscando la soberanía alimentaria. La infraestructura para apoyar al campo mediante sistemas de riego, la construcción de presas, carreteras, escuelas rurales y caminos dio sentido al agrarismo y la búsqueda de progreso común.

Esta fue la base de la soberanía y el concepto de la seguridad nacional estaba basado no en las armas ni un ejército contra el pueblo, sino en el bienestar nacional. El nacionalismo mexicano fue de apertura e inclusión, fue internacionalista, no chovinista.

México en esos años tuvo una importancia global: se sembró un país refugio de exiliados y migrantes y fue capital latinoamericana para Trotsky, el pueblo español, los cubanos frente a la dictadura de Machado y Batista (de aquí salió el Granma) y se consolidó una política exterior humanista basada en la autodeterminación de los pueblos, que luego fue parte de la Carta de Derechos Humanos.

A 100 años de la Constitución, este 2017 puede ser decisivo para hacer de las experiencias históricas, armas de combate para dejar la inocencia y unificar en torno a un proyecto propio nacional.

www.marcorascon.org

@MarcoRascon

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