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Domingo , 27.05.2018 / 07:20 Hoy

A la intemperie

Un poco de esquizofrenia en la izquierda

Marco Provencio

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Cada vez que puede, el presidente del PRD, Jesús Zambrano, dice que el Pacto por México “está muerto”. En otras palabras, que el acuerdo político más relevante que ha tenido el país en muchas décadas —en buena medida logro del propio Zambrano— ha terminado. Que el mecanismo que hizo posible transitar por el camino de reformas relevantes en materia de una sociedad de derechos y libertades, de seguridad y justicia, de crecimiento económico y competitividad, de transparencia y rendición de cuentas y de gobernabilidad democrática ya no tiene razón de ser. Y todo porque, a la hora de la hora, el PRD no pudo asimilar que los siete compromisos específicos establecidos en el Pacto para “realizar una reforma energética que sea motor de inversión y desarrollo” pasaran por una reforma constitucional como la recién aprobada.

Una izquierda moderna, con aspiraciones de gobierno y no solo de satisfacer a su tribuna más recalcitrante, no tendría dificultad en sostener que la reforma es congruente con los compromisos acordados. Argumentaría que la propiedad de los hidrocarburos se mantiene en la Nación, que Pemex se transformará en una empresa pública de carácter productivo y que la competencia en diversos procesos —sin privatizar los activos de Pemex— beneficiará a la economía en su conjunto. Siendo fiel a sus principios, no tendría dificultad para montarse en el éxito, en vez de rumiar una vez más lo que interpreta como un fracaso propio.

Pero la presión de las tribus, la incapacidad para adoptar una visión inteligente, de futuro, y sobre todo la histórica tendencia de la izquierda mexicana a aislarse han llevado al PRD a jugar un juego en el que no es claro que vaya a salir ganando. Dice que el Pacto está muerto, pero quiere mantener vivo el diálogo con las demás fuerzas políticas; dice que el Pacto está muerto, pero que podría considerarse un nuevo arreglo; dice que va a revertir la reforma constitucional, pero que quiere participar en la construcción de la legislación secundaria. Total, por un lado, este PRD cada vez se distingue menos, si no es que inclusive quiere parecerse más a Morena, pero, por el otro lado, sabe que perder la interlocución en temas de fondo con el gobierno federal y el dejar de ser visto como un actor responsable y propositivo le van a resultar contraproducentes. Es curioso, pero ahora que la aritmética legislativa ha recordado a cualquiera el poder de los números, resulta que el PRD prefiere afianzar su histórico 20 por ciento de votantes que intentar ampliar su base a ese 40 por ciento de electores no asociados con partido político alguno, los que son, además, buena parte de quienes deciden las elecciones al votar no por ideología, sino por acciones y resultados concretos.

Pero tal parece que al PRD lo que le importa más en este momento no es el futuro del país ni su papel en la construcción del mismo, sino su elección interna prevista para el verano. Por eso, el mismo Carlos Navarrete, quien apenas en noviembre argumentaba que había que evaluar los logros del Pacto más que andar solicitando a ciegas la salida del PRD del mismo, dice ahora que de llegar a la presidencia del PRD no regresaría al Pacto. Claro que lo dice porque cree que tiene que decirlo, si es que quiere tener la mínima posibilidad de llegar a suceder a Zambrano.

Y luego nos preguntamos cómo es que Estados Unidos “se derechiza”. ¿Cómo es que los candidatos republicanos son cada vez más radicales? Tienen que satisfacer a los extremistas del Partido del Té si es que quieren tener la posibilidad de ser electos al interior de su propio partido. Lo mismo pasa acá, nada más que con la izquierda, presa de sus propios demonios y cada vez menos abierta al acuerdo, más aislada e inefectiva. De seguir así, el PRD y Morena pelearán por un distante tercer lugar en 2015. Al tiempo.

DEL OTRO LADO

Para sorpresa de muchos, el Gobierno del DF toma media acción y libera media Plaza de la República del plantón ofensivo mantenido por más de 100 días por quienes se nombran “maestros”. Hay que darle cuando menos medio crédito, y esperar que en fecha próxima actúe de forma tal que no quede más que el reconocimiento completo.

mp@proa.structura.com.mx

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