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Sábado , 22.09.2018 / 01:22 Hoy

A la intemperie

Sí hay diferencias

Marco Provencio

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Dicen que los libros clásicos son aquellos de los que todos hablan aunque casi nadie haya leído. Para aminorar el riesgo de que ello suceda con el reciente artículo de Chucho Silva-Herzog Márquez, “AMLO 3.0”, van unos pasajes en los que elogia y cuestiona al candidato.

Para el articulista, esta campaña de López Obrador tiene una transformación innegable comparada con las anteriores… el candidato está de buenas y transmite su humor… ha descubierto un recurso valiosísimo: la risa… Argumenta incluso que Hace apenas unos meses, (LO) se enfrentaba en pleitos absurdos con periodistas que cometían el terrible pecado de hacer su trabajo… Aún no sabemos si el cambio sea perdurable pero es, sin duda, visible. ¿Ah sí?

Resulta que el articulista también cometió un terrible pecado al compartir otras opiniones: Morena ha sido traicionado antes de ganar el poder… el caudillo lo ha entregado al cálculo de sus ambiciones… ha vuelto a sus orígenes: ha fundado un partido con la ambición de recoger a todos los ambiciosos… Quien parecía haber hecho del humor su escudo y dejado atrás su conocida intolerancia a la crítica no tardó en señalar al articulista como un secuaz más de la mafia del poder.

Los defensores del candidato argumentan que tanto éste como Silva-Herzog tienen derecho a expresar su opinión. Pero hay diferencias, y muchas. La primera es que lo que éste hace es argumentar, mientras que aquél simplemente descalifica sin entrar a confrontar argumentos. La segunda es que el articulista no estará en la boleta electoral, mientras que el de Macuspana sí, por lo que la persona de aquél no es objeto de escrutinio público a diferencia de éste. En esta línea, la tercera, claro, es el papel de la prensa frente al poder.

Acaso la mayor diferencia tiene que ver con el hecho de que el escritor no tiene ni tendrá a la mano los recursos del Estado para amedrentar a quienes le critiquen, pero ¿éste? Algunos consideran que su gestión como jefe de Gobierno de Ciudad de México fue progresista y tolerante. Otros argumentan que no hay tanto de qué preocuparse pues el Poder Ejecutivo se ha debilitado notoriamente en los últimos años, al haberse sustraído de su ámbito decisiones de política pública como la política monetaria o de evaluación educativa, de competencia económica o del sector de las telecomunicaciones, entre otras. Y sin embargo, el titular del Ejecutivo seguirá teniendo bajo su mando un sinnúmero de órganos de control del Estado que le debieran impedir ponerse a “opinar” al tú por tú con Jesús Ciudadano, como el Cisen, la CNBV, el SAT y, mientras no suceda otra cosa, la PGR… No, no se trata de la opinión de un ciudadano más frente a la de otro, se trata de la compostura de quien aspira a ser jefe del Estado y debiera ser el primero en manejarse como tal.

mp@proa.structura.com.mx

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