• Regístrate
Estás leyendo: Reflexiones para el periodo de reflexión
Comparte esta noticia
Domingo , 16.12.2018 / 23:58 Hoy

A la intemperie

Reflexiones para el periodo de reflexión

Marco Provencio

Publicidad
Publicidad

 Para los albatros,
por volar en formación
aún en medio de tempestades.

Diderot, el genio de la Ilustración, decía que hay tres maneras de adquirir conocimiento: la observación, la reflexión y la experimentación. “La observación recoge hechos; la reflexión los relaciona; la experimentación verifica el resultado”. Después de observar el estado del país, se agradece el “periodo de reflexión” electoral para decidir qué hacer con ese tesoro que es el voto. Será hasta dentro de algunos pocos años que constatemos el resultado del experimento.

Siglos antes de Diderot, Confucio también creía en tres métodos para adquirir, en su caso, sabiduría: “Primero, mediante la reflexión, que es lo más noble; segundo, mediante la imitación, que es lo más fácil, y tercero, mediante la experiencia, que es lo más amargo”. Parece que desde hace 25 siglos el sabio hubiera vislumbrado el presente: se ha abusado de la imitación, extrañado la reflexión y se percibe temor por la experiencia. Dadas las enormes expectativas creadas, esta difícilmente será dulce y apacible.

“En una sociedad libre, el gobierno refleja el alma de su pueblo… nuestros mayores problemas sociales no son la causa de nuestra decadencia sino un reflejo de ella”, argumenta Cal Thomas, quien ya en 1990 escribió La muerte de la ética en América. ¿Qué título llevaría esa obra 28 años después? Lo relevante, en todo caso, es la llamada de atención: nada cambiará, nada, mientras no cambiemos nosotros mismos.

En el proceso de cambio, no es común detenernos a reflexionar sobre nuestras bendiciones, “de las que todo hombre tiene muchas”, sino que insistimos en subrayar nuestras desgracias, “de las que todo hombre tiene algunas”: Charles Dickens. Damos por sentado que nuestros avances y logros son inexpugnables; que están garantizadas la libertad de prensa y la estabilidad económica, el equilibrio de poderes y la imparcialidad de la justicia, las libertades civiles y la libertad de empresa y el apoyo y respeto a la sociedad civil independiente. En esencia, el mérito individual y la responsabilidad social como catalizadores de progreso, no el compadrazgo ni la ideología.

Y sin embargo, miramos atrás para anticipar qué podremos enfrentar en el futuro. ¿Qué tan atrás? Unos no quieren ver la repetición de lo sucedido en los últimos seis o 12 años; otros, lo que pasó entre 1970 y 1982. Así, el temor ante quien tiene un plan para hacerse del poder, más no para hacer un gobierno eficiente, significa el riesgo de retroceso, de un salto nacional al vacío. Por ello, hay que votar en conciencia, por principio, aunque nuestro voto sea el único que reciba nuestro candidato. Tal vez no será útil, pero tampoco será un voto perdido sino la expresión de lo que se considera lo mejor.

mp@proa.structura.com.mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.