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A la intemperie

Fuera de la jaula

Marco Provencio

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En el sur de Inglaterra, desde donde escribo, es común encontrar en tiendas y en restaurantes de alta gastronomía el etiquetado de free range. Quiere decir algo así como “con libertad de movimiento” y se observa en productos como huevo y pollo. Resulta que esas afortunadas gallinas no se encuentran enclaustradas, sin poder moverse en jaulas que fácilmente podrían considerarse “inhumanas” de no ser porque en ellas viven animales, lo que no les resta el derecho al mejor trato posible.

Personas que se catalogarían como gourmets o simplemente como poseedores de una buena conciencia no dudan en gastar unas libras esterlinas de más si ello significa que se trata de pollos que fueron libres, de gallinas que pasaban buena parte del día fuera de la jaula. Y sin embargo, para muchas de esas personas, parecería que es de poca importancia la acción a todas luces inhumana del gobierno de Trump, separar a padres migrantes de sus hijos y literalmente enjaular a éstos durante algún tiempo. Crueles paradojas en sociedades supuestamente desarrolladas: gran interés en que las gallinas no vivan enjauladas; desinterés en que cientos o miles de niños lo hagan (2 mil 300 según la mayoría de las cuentas).

Se trata, como decía Roberta Garza en estas páginas hace unos días y sin exagerar en lo más mínimo, de uno de los “capítulos negros” en la historia de Estados Unidos. No en balde la presión interna en Estados Unidos alcanzó niveles tales que obligó a Trump a firmar una orden ejecutiva para dejar de aplicar dicha política hacia adelante, cuando menos por 20 días, aunque no sea claro qué sucederá con las familias ya separadas. Que el organismo empresarial de mayor peso en el vecino del norte, el Business Roundtable, haya dicho que se trata de una política “cruel y contraria a los valores norteamericanos”, por lo cual urgió a su gobierno a retirarla, es la mejor muestra de cómo cada día que pasa la administración Trump se aleja más de la realidad para vivir en su propia burbuja.

En esa burbuja cada vez hay menos espacio no solo para la razón, sino también para el multilateralismo. El “make America great again” ha dado paso al “leave America alone again”. Abandonar la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, así pueda coincidirse en las múltiples insuficiencias de ésta, es la mejor muestra en el peor momento de lo que significa la actual administración estadunidense para el mundo. El reto para México es que tampoco en esta materia podemos decir que “con solo aplicar nuestros viejos principios” habremos salvado el escollo, no solo de una administración psicótica y disfuncional, sino de un número muy importante de ciudadanos en el vecino a quien su líder simplemente representa. Se dijo desde su elección y sigue siendo válido: el problema de fondo no es Trump, sino los millones que votaron por él.

mp@proa.structura.com.mx

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