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Viernes , 20.07.2018 / 19:53 Hoy

A la intemperie

“El futbol está como está… porque el país está como está”

Marco Provencio

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El éxito de un país es resultado de un complejo equilibrio entre competencia y colaboración. Demasiado de aquella, sobre todo sin la regulación apropiada, y todo puede terminar en una especie de ley de la jungla en la que el fuerte, el monopolio, el que le "entiende al sistema" es el que prevalece. Demasiado de esta otra, sobre todo sin el incentivo adecuado para ser mejores, y todo puede terminar en una especie de utopía de la mediocridad.

Ello viene a cuento porque la vida tiene sus paradojas. El lunes, mientras el secretario de Desarrollo Social daba a conocer el programa Futbol por la Inclusión: por un México sin Pobreza, la Federación Mexicana de Futbol daba a conocer su nueva regla sobre el número máximo de jugadores nacidos en el extranjero que pueden participar por equipo. Alguien pudiera llamarle a este programa Futbol por la Exclusión: por un México con Espectáculo.

El programa de la Sedesol dice buscar que los jóvenes tengan oportunidades de hacer deporte como un vehículo hacia la inclusión social. El programa de la Femexfut dice promover el desarrollo deportivo del futbol mexicano, por lo cual elimina el máximo de jugadores extranjeros que pueden participar en la competencia. En su esfuerzo de difusión, la Sedesol incorpora la voz de Rafa Márquez, quien desea suerte a todos los jóvenes que inician en el programa. En su esfuerzo de difusión, la Femexfut no incorpora previamente la voz del mismo Rafa, quien considera que la nueva regla es decepcionante para el jugador, pero benéfica para el negocio de los directivos. El futbol está como está... porque el país está como está", dice El Káiser de Michoacán, aunque no sea del todo exacto ni lo uno ni lo otro.

Hoy en día, por ejemplo, según Alejandro Aguilar, experto en trivia futbolística como el que más, todos los 18 jugadores que registra un equipo pudieran ser nacidos fuera de México, ya sea extranjeros más los naturalizados mexicanos. Al buscar que cuando menos ocho de esos 18 tengan la nacionalidad mexicana y hayan sido registrados en el futbol mexicano antes de los 18 años, se promoverán las fuerzas básicas de los clubes y el espectáculo. Puede ser, aunque José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo ilustraba con maestría hace unos días en La Afición "el efecto Materazzi": quienes dependen únicamente del extranjero acaban por perder más de lo que ganan, lo mismo a nivel de clubes que de selección local.

Total, ¿quién puede estar reñido con el espectáculo (suponiendo que éste se genere)? Tal vez nadie, mientras no resulte que por tanta competencia por un lado se genere incompetencia por el otro: la cooperación es indispensable ahí donde el futbol deja de ser el negocio de unos para ser la ilusión de todos —y en ocasiones, más.

mp@proa.structura.com.mx

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