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Domingo , 22.07.2018 / 01:57 Hoy

A la intemperie

El centro se está quedando vacío

Marco Provencio

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Había una época en la que se decía que los dos principales partidos políticos en Estados Unidos eran el "Demublicano" y el "Repócrata". Tratándose de un régimen político tan sólido e institucional como el estadunidense, se consideraba que las diferencias entre ambos eran más bien menores y de matiz.

No había forma, por ejemplo, de distinguir entre un demócrata conservador y un republicano liberal, ni siquiera mediante el color de la corbata, ese símbolo tan superficial como pueril de la política mexicana. Inclusive, entre los años 50 y 70 se consideraba que la gran mayoría de senadores tenía uno de esos dos perfiles. El traslape entre ambos partidos en la "cámara alta" hacía de ésta un escenario en que se minimizaba cualquier diferencia ideológica entre unos y otros.

A raíz de lo anterior, para obtener una candidatura a un puesto de elección popular, la costumbre era que todo aspirante se cargaba hacia un extremo de su partido, después de lo cual se movía hacia el centro para captar el voto del gran grueso de la población, ese enorme bloque silencioso, generalmente bastante mayoritario y al que le enferman los extremos. Lamentablemente, todo indica que las cosas vienen cambiando a paso acelerado: ese centro se está quedando vacío, y por lo tanto parece haber poco interés de los candidatos por construir un discurso de moderación y entendimiento para atraer a los normalmente indecisos centristas.

Lo estamos viendo con Trump y a punto estuvimos de tener lo mismo con Sanders. Aun así, Clinton no podrá alejarse del todo de algunas de las posturas del senador por Vermont si quiere atraer a buena parte de los ahora desencantados seguidores de éste. ¿El centro? El riesgo de enfatizar un discurso que intente apelar a ese espacio, aun suponiendo que estuviera poblado, es el ahuyentar a los votantes en el extremo, que son por el momento los más motivados y por tanto los que cada candidato necesita movilizar en noviembre para ganar la elección. Estamos pues a las puertas de la campaña más polarizante de la que se tenga memoria en el vecino del norte. En ella todo puede pasar ya que, mientras que en estos lares el "mal humor social" parece haber llegado para quedarse, al norte parece estar en proceso de fermentación una "ira social generalizada" que augura una campaña agresiva y envenenada cual más.

Acaso ha terminado para siempre esa época de demublicanos y repócratas. Para efectos prácticos, "el partido de Lincoln", que enfatizó siempre los valores de la libertad por encima de la igualdad, ha desaparecido. A su vez, el partido que enfatizaba la situación contraria parece estar en búsqueda de una nueva narrativa que le explique. Gane quien gane en noviembre, la reconfiguración del sistema de partidos al norte está a la vuelta de la esquina.

mp@proa.structura.com.mx

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