• Regístrate
Estás leyendo: Digresiones sobre la nueva guerra del opio /II
Comparte esta noticia
Lunes , 17.12.2018 / 04:32 Hoy

A la intemperie

Digresiones sobre la nueva guerra del opio /II

Marco Provencio

Publicidad
Publicidad

Solo hay una letra de diferencia entre opio y odio, por lo que acaso sea importante precisar que lo que oficialmente ha declarado Trump es una guerra contra aquél, aunque en ocasiones pareciera que más bien está en campaña a favor de éste. En efecto, así fuera, como siempre, de manera improvisada más que como un planteamiento de política pública bien estructurado, la semana pasada Trump oficializó la epidemia en el consumo de opiáceos como una “emergencia nacional”. Ello le permite abrogar, así sea temporalmente, ciertas facultades de otros órdenes de gobierno en materia de salud, movilizando en contrapartida recursos para atender la emergencia.

***

“Existe una categoría de extranjeros malhechores que fabrican droga y la traen a nuestro país para venderla, incitando a los necios a destruirse a sí mismos, simplemente con el fin de sacar provecho… el vicio se ha extendido por todas partes y el veneno va penetrando cada vez más profundamente... por este motivo, hemos decidido castigar con penas muy severas a los mercaderes y a los fumadores, con el fin de poner término a la propagación de este vicio. Parece ser que esta mercancía envenenada es fabricada por algunas personas diabólicas en lugares sometidos a tu ley... En tu país está prohibido fumar droga, lo que significa que no ignoras hasta qué punto resulta nociva… En lo sucesivo, todo tráiler que llegue con droga a bordo será incendiado... Entonces, no solo no obtendrán ningún beneficio de nosotros, sino que les arruinaré el negocio.”

¿Una nueva filtración de una conversación de Trump con el presidente Peña desde que anunció la “emergencia nacional”? Sustitúyase droga por “opio”, tráiler por barco, y la segunda persona del singular por el más respetuoso usted o vosotros, y se trata de un extracto de una carta que en 1839 envió un funcionario chino de la dinastía Qing, Lin Zexu, a la reina Victoria.

Lin era el representante del emperador Daoguang, el cual alababa al igual que toda su corte la irrebatible argumentación moral de Lin. Éste era, sin embargo, un hombre rígido, limitado, autoritario cual más y sin entendimiento de las complejidades de su mundo y de los factores asociados a la producción y consumo de opio. Su actitud terminó generando un conflicto que resultó humillante y catastrófico para China. 178 años después, las nuevas guerras del opio nos reiteran cuan complejo es, sino imposible, resolver ciertos problemas.

***

La guerra a los opiáceos la declara Trump al término de un juego de golf en su club privado en Nueva Jersey, tras lo cual vuelve a coger sus palos y encaminarse al campo. Señal evidente del tamaño del compromiso del comandante en jefe para con esta epidemia.

mp@proa.structura.com.mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.