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Viernes , 22.06.2018 / 12:07 Hoy

Fortuna y poder

¡José Antonio Meade, el candidato!

Marco Antonio Mares

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La verdad es que muy pocos fueron los sorprendidos cuando ayer se cumplió el ritual priista y fue destapado: ¡José Antonio Meade para la Presidencia de la República! El presidente Enrique Peña Nieto revivió y aprovechó al máximo la vieja liturgia priista que incluye el famoso y antiguo juego de El Tapado.

No solo animó a los “suspirantes”, los hizo partícipes de la “pasarela” y con distintos matices utilizó la estrategia para “robar” el “foco de atención” que venía teniendo el más longevo de los candidatos de la oposición: Andrés Manuel López Obrador.

El juego de la baraja de los “suspirantes” funcionó hasta el último momento en el que el proceso se cierra con “broche de oro” con la férrea “disciplina partidista”.

La novedad del proceso fue que el propio jefe del Ejecutivo tuvo la cortesía con todos y cada uno de los participantes de decirles por separado que no habían sido los elegidos.

Hasta los elogios y aplausos del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, (con todas las interpretaciones que generó) fueron parte de la estrategia mediática para atraer y mantener la atención de la opinión pública sobre el juego de El Tapado.

Meade desde un principio se veía como el más competitivo de los contendientes.

Es un hombre cuya fama de honestidad es reconocida en todos los ámbitos, es un experto en las materias económicas y legales, y proviene de una familia de la que abrevó la negociación política.

Para los tiempos actuales en los que el tema de la corrupción —sin minimizar la gravedad del fenómeno— se ha convertido en una filosa arma de ataque político, y cuando los políticos de todos los partidos registran su menor nivel de credibilidad y prestigio, la condición apartidista de Meade y sus dotes de negociador le daban amplias ventajas respecto al resto de los “suspirantes”.

Con su perfil de economista, midió los tiempos e hizo la tarea para procurar un proceso electoral sin contratiempos en el campo económico. En otro canal, su colega y amigo, José Antonio González, también la hizo, procuró el rescate de Pemex y garantizó su financiamiento para cruzar el año electoral sin ningún problema.

Aunque no tenían la certeza de qué fuera a ocurrir, ambos se prepararon para en su momento, aplicar el uno-dos y estar listos, el primero para la candidatura presidencial y el segundo para encargarse de las finanzas públicas.

Incluso el relevo en Pemex se previó y pertrechó con la designación de Carlos Alberto Treviño. Solo falta el nombramiento de quién será el próximo gobernador de Banxico, que muchos esperaban ocurriera en el mismo paquete, pero el Presidente fue cuidadoso y prefirió no mezclar; preservó el carácter autónomo de la institución. Todo indica que será Alejandro Díaz de León y ocurrirá en cualquier momento. Y si no, al tiempo.

marcomaresg@gmail.com
Twitter: @marco_mares

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