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Sábado , 21.07.2018 / 12:56 Hoy

Fortuna y poder

IEPS a refrescos, el debate

Marco Antonio Mares

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Se discute la posibilidad de aumentar ciento por ciento —es decir, de uno a dos pesos por litro— el impuesto sobre los refrescos y las bebidas azucaradas. Lo promueven los senadores perredistas Armando Ríos Piter, Mario Delgado y Zoé Robledo.

La Alianza por la Salud Alimentaria, que agrupa a asociaciones civiles, sociales y de profesionistas, asegura que el impuesto sí funciona; que ha logrado reducir el consumo de bebidas azucaradas. La industria, representada por Conméxico, presidida por Jaime Zabludovsky, se opone. Asegura que el gravamen es recaudatorio pero no ha desincentivado el consumo ni ha ayudado a reducir la epidemia de obesidad en México.

Desde el punto de vista industrial es paradójico que el PRD promueva el aumento del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) a refrescos y bebidas azucaradas, cuando se trata de productos de consumo popular.

Y mantienen la esperanza de que el gobierno cumplirá su promesa de no aumentar impuestos. Las cifras de Pepsico y Coca-Cola revelan que a partir de la entrada en vigor del impuesto en 2014, sus ventas cayeron un trimestre para la primera y dos trimestres para la segunda. Después expandieron sus ventas.

Los industriales citan las cifras del Inegi, que revelan que la población más pobre destina 50 por ciento de su ingresos a esos productos. Y aunque reconocen que el gravamen ha tenido un éxito recaudatorio, advierten que tales recursos no se han destinado para combatir la obesidad.

En 2014 el gobierno recaudó 18 mil millones de pesos; en 2015 más de 21 mil mdp y en lo que va de este año casi 9 mil 500 mdp.

En la esquina contraria, acusan a la industria de mentir con la verdad. Aseguran que llegar a conclusiones basadas en datos crudos de ventas no es el mejor método científico para evaluar el impacto del impuesto.

Y destacan que ningún análisis tiene fundamento sobre las tendencias de la obesidad derivada de una política pública para un solo año; se requieren análisis de cinco a 10 años.

Refieren el estudio sobre las ventas de 2015, del Instituto Nacional de Salud Pública de México, que revela una reducción de 8 por ciento en el consumo per cápita de bebidas azucaradas.

Según la alianza, los pobres se benefician más del IEPS que otros segmentos porque redujeron su consumo hasta en 17 por ciento al cierre de 2014. Ambas partes coinciden en el impresionante efecto recaudatorio del impuesto. Las preguntas son: ¿en qué se invirtieron los casi 50 mil mdp?, ¿alguien sabe dónde están los bebederos prometidos? Al tiempo.

marcomaresg@gmail.com
Twitter: @marco_mares

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