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Domingo , 21.10.2018 / 05:32 Hoy

Cuestión Política

Gobernadores, culpables de debacles partidistas

Marco Antonio García Granados

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Son los gobernantes los que han dado al traste con los estados y no los partidos políticos, porque si bien es cierto que quienes se erigen como mandatarios pertenecen o poseen alguna filiación institucional, sus malas administraciones, sus displicencias, los contubernios y negocios que realizan en su administración, son parte de las causales y la debacle que ha desencantado a la sociedad para no creer más en ellos.

Se han escrito miles de textos. Grabado no sé cuántos metros de película y digitalizado imágenes y escritos para denunciar las anomalías y atropellos que en su ejercicio cometen los mandatarios. Sin embargo, nada parece afectarlos y salvo Mario Villanueva, ex gobernador de Quintana Roo, que está en la cárcel por violaciones a la ley y otras complicidades, ningún otro ha caído en desgracia.

Y Carlos Armando Biebrich, otrora gobernador de Sonora cuando Luis Echeverría era presidente de México, fue desaforado y perseguido por el homicidio de campesinos en San Ignacio Río Muerto, en 1975.

Fuera de los referidos, nadie más ha sido encarcelado, a pesar de que a varios de ellos, -priístas, perredistas, panistas- se les han comprobado latrocinios e ilegales negocios.

Ya he referido en otras colaboraciones al cínico de Humberto Moreira, quien en contubernio con su tesorero cuando "gobernaba" Coahuila, dispuso de un ilegal préstamo por 3 mil millones de pesos, fechoría que le documentaron y comprobaron y aun así anda en la calle, paseándose, que sin rubor, en el colmo de ser cara dura como nadie, le reclamó a los españoles que "mancharon su honor". Eso sí es ser sinvergüenza.

Por lo expuesto, a nadie debe de impresionarle lo que afirman personajes como Manlio Fabio Beltrones, dirigente del PRI, de que ese partido obtendrá nueve de las 12 gubernaturas en juego el próximo 5 de junio, porque la militancia tricolor, fiel a su costumbre e idiosincrasia, -sumisa y a las órdenes del gobernante en turno- se plegará a sus "candidatos de unidad".

Como ocurrió en Aguascalientes, donde Juan Manuel De Alba Ortega –nieto del ex gobernador del PRI, Luis Ortega Douglas- rompió la hegemonía del "dedazo" y se inscribió para participar en la contienda y en la elección de candidato en marzo próximo, con lo cual, no dejó que Beltrones se alzara con la máxima de que "todos los candidatos del PRI fueron de unidad". Ahí si le falló y Ortega y la aspirante oficial, Lorena Martínez contenderán por la nominación.

SOLO EN QUINTANA ROO FALTA DESIGNACION

En Quintana Roo, solo falta designar al candidato del PRI para que se sume a la línea de los 12 privilegiados de ese partido a la Primera Magistratura de igual número de estados, que buscarán el voto ciudadano el primer domingo de junio del presente.

Luego de la renuncia de Carlos Joaquín González a su militancia tricolor, el pasado viernes, se abrió la posibilidad para que sea invitado por el PRD y el PAN y encabezar la coalición en la entidad quintanarroense.

Si es registrado como abanderado de esas dos instancias, sin duda en ese estado se registrará una copiosa participación, toda vez que a pesar de lo que niegue la dirigencia tricolor, la oposición tiene posibilidades de alcanzar una inmejorable posición.

Es cierto, hasta este 2016, ninguna de las siete gubernaturas en juego le han correspondido más que al PRI. Las últimas tres han sido las más disputadas. Empero, como reza el refrán, ésta, la del 5 de junio será la más trascendente porque "para que la cuñe apriete, debe ser del mismo palo".

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