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Sábado , 20.10.2018 / 19:56 Hoy

Torre Azul

Calidad moral

Marcelo Torres Cofiño

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Hace un par de semanas, tras la exoneración otorgada por la Secretaría de la Función Pública, el presidente Peña y su secretario de Hacienda, ofrecieron disculpas por las “interpretaciones equivocadas” ocasionadas por sus “asuntos privados” con el Grupo Higa. Quedó claro, entonces, que para ambos funcionarios la culpa no era suya sino de quienes “erróneamente supusimos” (me incluyo) que allí había un claro conflicto de intereses.


El hecho, revela con gran precisión la causa principal del fracaso de la gestión peñista: Para el mandatario y su equipo, incluidos los que se van y los que llegan, la responsabilidad de los problemas del país invariablemente recae en otros.


Es indispensable entender esto para comprender las razones por las que el Tercer Informe fue lo que fue: Una colección de cifras alegres que no reflejan la realidad que atraviesan los mexicanos. También es útil para entender porqué es previsible que su nuevo decálogo tendrá resultados magros (por cierto, ¿alguien recuerda que a finales de noviembre del año pasado, precisamente como consecuencia del escándalo de la Casa Blanca, Peña presentó otro “decálogo”? ¿Y los resultados?).


Así lo ve Peña: Si el país, pese a las reformas estructurales, está creciendo a tasas raquíticas es por la situación económica mundial y no porque ellos hayan impulsado un marco legal impositivo absurdo, inviable y a contracorriente del resto de las modificaciones constitucionales. Es la caída en los precios del petróleo, la crisis en China, los problemas en Europa, todo, menos su ineficiencia en la aplicación del gasto público y el sobreendeudamiento al que condujeron al país.


Si hoy México tiene dos millones más de pobres, no es por el fracaso de su política asistencial ni por su anquilosada práctica de hacer uso electorero de la miseria, es porque “nacen más mexicanos” según palabras de la extitular de Sedesol, Rosario Robles. Podemos ir tema por tema y encontraremos en la explicación gubernamental invariablemente una excusa para no aceptar su responsabilidad y culpar a otros.


Ese es su diagnóstico. Desde allí Peña anuncia medidas para “enfrentar los desafíos” que no van a funcionar porque no apuntan a la causa principal de los problemas: ellos. Y porque la mayor parte de las mismas requiere, como ingrediente central, que se le tenga confianza al gobierno que las impulsa. Todos los estudios serios sobre percepción ciudadana muestran que Peña está reprobado y que 7 de cada 10 mexicanos no confían en él.


¿Se puede creer, por ejemplo, que esta vez sí combatirán la corrupción y fortalecerán el Estado de Derecho? Para lograr tal cometido hay que tener calidad moral y ésa el presidente Peña hace mucho tiempo que la perdió.


Face: marcelotorresc y tuiter: @marcelotorresc

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