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Jueves , 21.06.2018 / 15:26 Hoy

Cable a tierra

2017-09-05

Marcela Moreno Casas

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La Universidad Autónoma de Coahuila vive su propio tsunami. Y es que ante el cambio de estafeta en la rectoría y la posibilidad de que el grupo en el poder encabezado por José María Fraustro Siller, ocupe posiciones en el gabinete del gobernador electo, la ola de los cambios está pegando. Y dividiendo. En el terreno de lo posible, se asegura que el tesorero Francisco Manuel Osorio Morales ya recibió instrucciones para “armar” su equipo con miras al proceso de renovación de la rectoría.

Como el otro aspirante Salvador Hernández Vélez, ex dirigente del PRI de Coahuila y ex coordinador de la UA de C, no ha recibido instrucciones, para “calmarse”, también está integrando su equipo. Al menos, es la versión que circula en los corredores de la universidad. El dato curioso es que el recinto universitario está convertido en un mini partido, más que en una extensión del PRI, los aspirantes “velan armas” y están haciendo su “luchita” desde “el río revuelto que representa” la indefinición de las autoridades electorales para el tema electoral en Coahuila. Es comprensible, que todo mundo luche por conservar el hueso en la UA de C, en especial cuando es público y sabido que esta institución cuenta con un presupuesto equiparable al que maneja el municipio de Saltillo, Coahuila.

Una posición nada “renunciable” y mucho menos “despreciable”.

Más allá de las críticas de legisladores como Jesús de León Tello, contra la UA de C, por su cercanía con los grupos influyentes del PRI o su rechazo al actual rector, que seamos sinceros, no ha brillado, por su afán de convertirse en el perfil más bajo, casi, casi gris de la universidad, la lucha sí será despiadada.

Hay quien perfila una idea: ¿y si la UA de C se queda en manos laguneras? Son aquellos analistas que elucubran con estrategias para conquistar, otra vez, posiciones que generen simpatías ante futuras elecciones. La población escolar de la UA de C es otro “botín” para cualquiera que quiera alzarse con triunfos electorales en la entidad.

El futuro de la universidad está pues ligado a lo que suceda con el Gobierno Estatal entrante. Se especula que Blas José Flores Dávila está considerado como probable Secretario de Educación, en el gabinete riquelmista; Jesús Ochoa, pudiera retornar a la Secretaría del Trabajo o de Finanzas y Chema Fraustro a la Secretaría de Gobernación. Nada es seguro, por lo pronto y en reiteradas ocasiones Miguel Riquelme ha señalado que no hay nada seguro hasta que los temas electorales no se resuelvan, ello a pesar de que ya se le ha visto en reuniones con Enrique Peña Nieto, Miguel Osorio Chong, Mead y Narro.


@marmor68

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