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Lunes , 15.10.2018 / 08:08 Hoy

Mercados en perspectiva

El panorama permanece incierto

Manuel Juan Somoza

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Qué difícil tratar de esclarecer el futuro de los mercados cuando los factores políticos tienen mucho más peso que los económicos; eso es lo que está sucediendo ahora en los mercados financieros de nuestro vecino del norte, pero aún con más intensidad en los mexicanos, que están siendo víctimas de una amenaza sin precedente llamada Donald Trump.

Aunque el pasado domingo el debate lo ganó Hillary Clinton, a mí me quedó claro que Trump está lejos de caer muerto; es tal su capacidad de mentir y de manipular que “tiene comiendo alpiste” a millones de estadunidenses, que bien sea por ignorantes o porque comparten con él su visión machista y racista del mundo, están dispuestos a llevarlo a la presidencia del país más poderoso del mundo. Por lo anterior, los mercados están y seguirán estando nerviosos hasta después de las elecciones.

Pero no por ver lo político —sobre lo cual no podemos influir— dejemos de ver nuestra realidad económica: México, independientemente de Trump, vive un momento bastante difícil, provocado por un entorno externo que no nos ha sido favorable, pero que nos lastimó más que a otros por la debilidad de nuestras finanzas públicas, producto de una estructura fiscal sostenida preponderantemente por los ingresos petroleros.

Hoy seguimos manteniendo fortalezas importantes, que yo definiría en inflación controlada, flujos de capital sustanciales —tanto por remesas como por inversión extranjera directa—, deuda pública bien estructurada en plazos y tasas donde la porción en moneda extranjera se vino reduciendo en forma importante en los últimos años.

Ser una potencia exportadora de manufacturas (más de 350 mil millones de dólares este año) nos distingue de países de la región que son exportadores de materias, preferentemente.

Pero con todo lo anterior, hoy tenemos que ser más enfáticos en la austeridad y la disciplina fiscal, para lograr equilibrar nuestras finanzas públicas y, poco a poco, recobrar la estabilidad económica que habíamos logrado en los últimos años.

Sé perfectamente que sería imposible pedir hoy una reforma fiscal integral, sé que los tiempos políticos no lo permiten, pero sí deberíamos buscar, al menos, un esfuerzo más parejo de recaudación en todas las entidades federativas; lo que se recauda en Ciudad de México, y obviamente en todos los estados, es mínimo. Nuestras entidades están acostumbradas simplemente a estirar la mano para que les den y no ponen nada de su parte, no cobran predial o lo cobran mal, no cobran el agua, etcétera; y no hacen nada porque políticamente los gobiernos que cumplen con sus obligaciones de recaudar son impopulares, y los gobernantes, antes de ser funcionarios públicos eficientes, primero son políticos que quieren ser populares porque de ahí es donde se agarran para mantenerse en el poder. El gobierno federal debería retener las asignaciones a los estados que no demuestren que están cobrando los servicios por los que la ciudadanía tiene que pagar, y que no deben ser, directa o indirectamente, subsidiados por la Federación.

info@cism.mx

@CISomozaMusi

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