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Mejora un poco el entorno externo

Después de las reuniones de Política Monetaria que se llevaron a cabo en Estados Unidos y en México el miércoles y jueves pasados, respectivamente —y en las cuales los bancos centrales de ambos países decidieron subir la tasa de interés de referencia—, la Reserva Federal de 2.25 a 2.5 por ciento y Banco de México de 8 a 8.25 por ciento, el panorama hacia adelante se pronostica ligeramente mejor. Esto quiere decir que a diferencia de hace un mes, donde las expectativas eran que la Reserva Federal subiera tres veces la tasa un cuarto de punto a lo largo de 2019, ahora lo que vemos es que lo más probable sea que la tasa solo suba máximo dos veces el año entrante.

Para México esto es una excelente noticia, ya que si mantenemos disciplina fiscal en 2019, el tipo de cambio podrá estar estable y las tasas de interés no tendrían que subir por encima de los niveles actuales. Por supuesto tenemos aún eventos externos que pueden imprimir volatilidad a los mercados nacionales, destacan dentro de estos la guerra comercial entra China y Estados Unidos, que puede perjudicarnos al esperarse una disminución en el crecimiento mundial si este conflicto se magnifica; también está el propio crecimiento estimado de la economía norteamericana, que nosotros pensamos será de 2.3 por ciento contra el 3 por ciento de este año.

Si esto sucede no tendremos problemas, pero si como piensan algunos la economía de nuestro vecino muestra signos ya no de crecimiento sino de contracción para 2020, nosotros empezaríamos a ver debilitadas nuestras exportaciones y los flujos de capital. Un tema adicional que pareciera ser de trámite pero que hay que tener en la mira es la ratificación del Acuerdo Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá; esto no debería representar un riesgo, pero con el presidente Donald Trump uno nunca sabe dónde está parado. No porque el entorno externo vaya a ser un poco más benigno quiere decir que tendremos un año fácil, la verdad, nos enfrentaremos a un comienzo difícil: el crecimiento esperado, en el mejor de los casos será de 2 por ciento, muy por debajo de las expectativas que creó el nuevo gobierno durante la campaña.

La confianza aún no se ha recobrado después de la pifia del aeropuerto de Texcoco, se necesita dar signos de aliento a la inversión privada tanto mexicana como extranjera; las necesidades del país son tan grandes, que el gobierno necesita al sector privado más que nunca para alcanzar mejores etapas de desarrollo. Desafortunadamente, los mensajes de los nuevos actores políticos siguen causando incertidumbre, se siente falta de orden y parece que algunos —los más extremistas— pretenden irse por la libre tratando de implementar cambios radicales que van en sentido contrario a las metas que se ha fijado el propio Presidente.

Yo no sé cómo se llame el modelo económico de Andrés Manuel López Obrador, pero mientras respete la ortodoxia económica, sus programas podrán funcionar, si se sale de ella provocará una crisis de grandes proporciones.

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Manuel Somoza
  • Manuel Somoza
  • Presidente de Somoza y Asociados, Asesor Financiero Afiliado a GBM. Economista por la Universidad Anáhuac con maestría en Finanzas por el Tec de Monterrey.
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