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La Silla

Partidos: que se mantengan solos

Manuel Baeza

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Con dos partidos a punto de perder su registro por la baja votación obtenida el pasado 1 de julio, vale la pena señalar que el problema no es que existan institutos políticos con pocos votos, sino que se les deba mantener económicamente.

En México la ley dicta que un partido político debe lograr 3 por ciento de los votos en por lo menos una de las elecciones federales (presidente, senadores y diputados), y que si eso no ocurre, entonces queda fuera de las contiendas. Hasta ayer en esa situación estaban los partidos Nueva Alianza (Panal) y Encuentro Social (PES). Pero hay otros partidos en la cuerda floja: PRD, Movimiento Ciudadano y el PVEM, cuyo porcentaje sube y baja alrededor de los tres puntos según se cuentan los votos.

Me parece correcto que exista un mínimo de votación para poder aparecer en las boletas. Si no existiera esa disposición, tendríamos al menos una veintena en las papeletas. Me parece, sin embargo, que el límite podría bajar a dos por ciento, con una sola condición: que todos los partidos se mantengan económicamente por sí mismos.

Y es que no entiendo por qué debemos financiar a los partidos con dinero público. Actualmente los partidos viven de los ingresos que les dan federación y estados. Con ese dinero pagan rentas o compran edificios; mantienen a su burocracia; y cubren todo su gasto corriente. Y por si fuera poco, el gobierno federal les regala millones de anuncios en radio y televisión todo el año.

En pocas palabras, el gobierno les paga la vida a cientos o miles de personas para que hagan política sin poner un sólo peso. Es como si cualquiera de nosotros pusiera un negocio sabiendo que el gobierno nos dará dinero para rentar locales, contratar empleados y hacer publicidad, sin preocuparnos de generar utilidades. Una cosa de locos.

Habrá quien me diga que es necesario financiar a los partidos para evitar que manos perversas (empresarios interesados, organizaciones criminales, etcétera) metan las manos e influyan sobre los políticos. Pero... ¿qué acaso no ocurre eso ya? Además, financiar a los políticos nos ha llevado a tener gobernadores como los Duarte de Veracruz y Chihuahua; Yarrington, de Tamaulipas; Humberto Moreira, de Coahuila; o Guillermo Padrés, de Sonora, por mencionar algunos.

¡No! Lo que necesitamos es que los partidos políticos vivan de sus propios recursos. Que los partidos políticos cobren cuotas a sus militantes, y se ajusten sus gastos a lo que reciban. Y además, que el dinero recibido sea fiscalizado por la autoridad. Y si se quiere ser condescendiente, que se les otorgue un mínimo de dinero, en la misma cantidad, a todos los partidos. Pero no más.

Si un partido político quieren existir, debe contar con el dinero de sus militantes, no con el dinero que les regalen con el pretexto de que se busca mejorar la vida política del país. ¡Faltaba más!

manuel.baeza@milenio.com
twitter @baezamanuel

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