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Martes , 16.10.2018 / 11:41 Hoy

La Silla

No perder la esperanza

Manuel Baeza

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Una mala y muy triste noticia fue confirmada anoche: el estudiante universitario César Ulises Arellano, fue encontrado sin vida en la barranca de Huentitán, en la zona norte de Guadalajara.

Falta indagar aún más, pero las primeras versiones sobre cómo murió el estudiante de medicina hacen suponer a las autoridades de que se trató de un suicidio. De César Ulises se sabe que estuvo en diferentes puntos de la capital jalisciense luego de que se reportara su desaparición, y se presume que no hay ninguna relación con el caso de los tres estudiantes presuntamente secuestrados por un comando armado.

De César Ulises, por desgracia, ya tenemos reporte. Algo de certeza tiene ya su familia, aunque sea un caso muy penoso, pues la muerte de cualquier joven resulta algo muy triste.

Pero no es César Ulises el único desaparecido, ni lo son tampoco los tres estudiantes de cine, Salomón, Marco y Daniel. En la marcha de protesta por las desapariciones en Jalisco, realizada el sábado pasado, muchas madres de familia con hijos no localizables, o familiares de éstos, hablaron ante los manifestantes para dejar en claro que hay muchas, pero muchas más personas desaparecidas en el estado.

Durante la marcha Yves, un amigo, me comentó su impotencia por saber que ese día las madres de familia tenían el respaldo de los hombres y mujeres, casi todos jóvenes, que acudieron a la protesta, pero que seguramente en un par de días el ímpetu de la sociedad habría pasado y las señoras se volverían a quedar solas en su lucha. Y lo más probable es que Yves tenga razón.

¿Cómo evitar que la vida cotidiana nos distraiga de cosas tan importantes como presionar en favor de los desaparecidos y sus familias?

El mismo sábado, un poco más tarde, en una charla con un grupo de amigos que también acudió a la marcha, surgió la idea de mantener un sitio permanente para recordar a los desaparecidos. Un lugar donde una vela resguardada por voluntarios mantenga viva la llama de la esperanza por recuperar a los seres queridos que hoy no aparecen por ningún lado. Un sitio visible donde cualquiera, de manera voluntaria, pueda montar una guardia personal por cinco o 15 minutos, dejar constancia de que los desaparecidos no se quedarán en el olvido.

Lo importante, lo verdaderamente importante, es que todos nos involucremos en la tarea de recuperar a quienes se han ido, y evitar que alguien más desaparezca sin sentido. Y cuando digo todos, me refiero a la sociedad civil, y a las autoridades. Nadie debe desaparecer. Con cada uno que no encontremos, perdemos un trozo de nuestra propia existencia.

El banquillo

Petición.- Puede sonar cursi, pero hoy quiero pedirle que abrace a cada uno de sus familiares. Padres, hermanos, hijos. Los tenemos a nuestro lado y debemos valorar su presencia.

manuel.baeza@milenio.com

twitter @baezamanuel

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