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Martes , 11.12.2018 / 08:45 Hoy

La Silla

La Primera Dama

Manuel Baeza

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Primero lo primero: no existe el cargo de Primera Dama. Al menos no en México, donde se da ese título a la esposa del presidente en turno.

Así que al señalar ayer Jorge Alcocer, próximo secretario de Salud del gobierno federal, que “la figura de primera dama (...) ya no va a ser, ya no va a figurar”, en realidad lo que significa es que Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de Andrés Manuel López Obrador, no desea ser tratada con ese formalismo, y tampoco desea estar al frente del DIF, organismo que será absorbido por la Secretaría de Salud. De hecho, tanto López Obrador como Beatriz Gutiérrez ya habían dicho que no les gusta ese título, ni les interesa usarlo.

Se llama Primera Dama a la esposa del presidente por simple imitación del formulismo estadounidense. De acuerdo con un texto de Zenaida Osorio publicado en el sitio colombiano www.banrepcultural.org, ese término se acuñó “en 1877 por Mary Clemmer Ames, quien al relatar lo ocurrido en los actos de posesión del presidente de los Estados Unidos de América, Rutherford B. Hayes, acuñó la expresión The first lady of the land para referirse a Lucy Webb Hayes”, esposa del mandatario. Desde entonces esa fórmula se comenzó a usar en diferentes países.

La Primera Dama, entonces, no existe en los organigramas, ni en los tabuladores salariales, ni en las leyes o reglamentos. No existe un salario para la esposa del presidente en turno, ni un perfil del puesto, ni responsabilidades destinadas para la cónyuge.

Lo que sí existe para la esposa del presidente es un esquema de protección especializado a cargo del Estado Mayor Presidencial; aunque si se cumple lo dicho por AMLO, entonces al modificarse el sistema de protección para el mandatario, habrá que ver cómo se tratará a la familia del presidente (esposa, hijos, familiares cercanos).

La esposa del presidente tiene, al menos hasta hoy, una figura protocolaria. Normalmente la esposa acompaña al mandatario a muchas de sus giras internacionales, y asiste a actos sobre programas o acciones sociales en su calidad de presidenta del patronato del Sistema DIF. Lo cierto es que para representar esa función protocolar utiliza recursos para un equipo de muchas personas que le lleva su agenda, escribe sus discursos y le asesora. Además, vestidos, maquillaje y peinados corren a cargo de la Presidencia.

Los primeros damnificados por la desaparición del título de Primera Dama, debo reconocer, seremos los periodistas, acostumbrados a usar el término desde hace muchos años. Hoy tendremos que hacer lo que siempre se debió: llamar a la señora por su nombre y apellido. Más, porque Beatriz Gutiérrez Müller piensa no dedicar su esfuerzo al trabajo en el DIF, sino en áreas relacionadas con la cultura.

Así que, adiós Primera Dama.

manuel.baeza@milenio.com
twitter @baezamanuel

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