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Viernes , 21.09.2018 / 15:22 Hoy

La Silla

El Ferrari y la maldad

Manuel Baeza

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La escena es terrible. Un Ferrari a toda velocidad volcó en la Autopista del Sol cuando lo tripulaba un hombre y dos jóvenes mujeres. El auto del aparatoso accidente, por desgracia, comenzó a quemarse, lo que provocó la muerte de las dos mujeres que viajaban en el mismo. Lo peor, la escena que me parece terrible, es la que narran testigos: de un vehículo que escoltaba al Ferrari se bajaron dos personas y recuperaron al conductor, dejando abandonadas a las chicas. Es decir, que literalmente les “valió madre” la suerte de las mujeres, quienes sufrieron quemaduras mortales en la mayor parte de su cuerpo.

¿Qué mentes tan torcidas son capaces de abandonar a su suerte a dos personas accidentadas? ¿Por qué no intentaron al menos sofocar el fuego luego de rescatar a su patrón? ¿Tan poco vale la vida humana para el dueño del Ferrari y para sus custodios?

Está claro que el conductor del auto deportivo, valuado en millones de pesos, nada hay que se le equipare. Estoy seguro de que se siente “cortado a mano”, y que desprecia a los demás.

Normalmente, cuando ocurre un accidente grave, siempre hay alguien dispuesto a arriesgar mucho por salvar a otra persona. Los videos de celular permiten ver lo mismo a gente que corre hacia un edificio derruido por un sismo, que a un auto en llamas para intentar, al menos intentar, ayudar a quien está en peligro. Una y otra vez vemos a personas que se agrupan para evitar que un niño se haga daño al caer de un sitio alto, o de hombres que se arrojan al agua para salvar a un desconocido.

Pero no. en el caso del Ferrari accidentado en la carretera a Acapulco, los escoltas se preocuparon únicamente por su patrón. Es más, tal vez el dueño del auto pidió que abandonaran a sus acompañantes para evitar caer en manos de la justicia.

El dueño del Ferrari, #LordFerrari, demostró ser un hombre sin corazón.

El banquillo

Chingadazos.- No creo que exista una justificación seria para un paro en el servicio de transporte. La ciudad, los ciudadanos, necesitan desplazarse para mantener en marcha la economía local. Dejar a la gente sin posibilidad de ir a su trabajo o a su escuela es algo muy grave. No importa si las razones de los transportistas sean correctas. El daño que hace un paro es enorme.

Políticos en fuga.- Que los políticos cambien de partido es ya cosa de todos los días. La cosa será, entonces, revisar si el sistema de partidos aún sea vigente en México. Tal vez lo que siga es desaparecerlos y trabajar con base en candidaturas independientes a cuyo alrededor se sumen personajes, o en agrupaciones políticas menos complicadas que los partidos. Al menos así los políticos se ahorrarían la pena de renunciar a su militancia.

manuel.baeza@milenio.com
twitter @baezamanuel

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