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Domingo , 21.10.2018 / 20:41 Hoy

¿A quién se deben los políticos?

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Las recientes renuncias de políticos a sus partidos para pasarse de inmediato a otro se han convertido en tema de todos los días. Hoy vemos cómo panistas se vuelven morenistas; perredistas se vuelven naranjas, y aliancistas se convierten súbitamente en tricolores. Y así, y así, y así.

Las renuncias, publicitadas por los medios hasta el cansancio, sirven para vender periódicos y noticieros, pero también para intentar una reflexión: ¿a quién se deben los políticos? ¿A su partido, o a los electores? ¿Son congruentes, o traidores?

Y es que muy lejos quedó el tiempo en que los mexicanos hacían política por convicción. Hace al menos tres o cuatro décadas ser miembro de un partido, en especial uno de oposición, era el equivalente a una cruzada por el honor y la salvaguarda de la patria. Pero como eso era en los tiempos de don Teofilito, hoy el honor y las convicciones morales se quedaron en el baúl de los recuerdos. Se milita porque se saca algo de provecho, ya sea para el político, o para los ciudadanos.

Si pensamos que los militantes y/o funcionarios deben su vida a los partidos que representan (como seguramente lo piensan los dirigentes de esos negocios), entonces podemos hablar de traiciones y despechos, pues dejar un color para vestir otro es como morder la mano que te dio de comer (y muy bien comido) por largos años.

Si pensamos que los políticos se deben a sus electores, entonces cambiar de partido no es una traición, sino más bien la posibilidad de mantenerse fieles al estado de ánimo de los votantes. En esa lógica, si un distrito vota por un partido, y tres años después por otro, no cabría sorpresa en la decisión de su representante de cambiar de camiseta. Al cliente, lo que pida. ¡Faltaba más!

Ahora que volverse tránsfuga en plena (pre)campaña electoral siempre es un riesgo, pues no hay garantía de que al cambiar de bando uno sea candidato, y mucho menos seguridad de ganar, salvo que a uno lo incluyan en los primeros lugares de una lista plurinominal.

En fin. Me parece que tendremos que acostumbrarnos a ver a los políticos cambiar de camiseta como lo hacen los futbolistas profesionales al final de cada temporada. Pero aún así me queda la duda: ¿A quién se deben los políticos? ¿A sus partidos, o a sus electores?

El banquillo

De visita.- Hoy estará en Guadalajara Ricardo Anaya, el virtual candidato del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano a la presidencia de México. Su agenda lo llevará a dialogar con estudiantes de la Universidad de Guadalajara. Más allá de lo que diga el joven expresidente nacional del PAN, lo interesante será ver qué políticos locales lo acompañarán en su periplo.

manuel.baeza@milenio.com

twitter @baezamanuel

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