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Contracorriente

Legisladores, actores de la pantalla grande

Maite Azuela

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Los procesos legislativos permiten clasificar a los legisladores de acuerdo con sus compromisos, inquietudes y personalidades. Hay contadas excepciones que revisan los dictámenes de ley a fondo, que deliberan en las comisiones en las que participan, escuchan a implicados y a especialistas, construyen con ellos las iniciativas de ley. Otros encargan a los asesores todo el trabajo de escritorio y se presentan con discursos tan saturados de lugares comunes como ausentes de propuestas de fondo.

Muchos solo atienden instrucciones del coordinador de bancada para presionar el botón a favor o en contra. La mayor parte no ha leído los dictámenes, no ha medido las consecuencias de su voto sobre la población, pero mucho menos ha calculado el efecto que puede ocasionar sobre su vida cotidiana, porque de alguna manera se asumen inmunes a los efectos de sus productos legislativos.

¿Cómo sería la votación de la Guardia Nacional si los legisladores concibieran la posibilidad de que uno de sus hijos sea reclutado y entrenado para matar criminales con estrategias de guerra? ¿Qué giro daría el voto en bancada mayoritaria si algunas y algunos de ellos se pusieran en los zapatos de las madres y padres de hijos desaparecidos en procesos que implican a integrantes de las fuerzas armadas? ¿Si alguno de sus familiares hubiera sido un estudiante universitario de alto rendimiento y por accidente hubiera sido asesinado en el campus de su escuela a manos de soldados en busca de criminales, considerarían que la vía para la paz es la guerra avalada en la Constitución?

Esta semana se están llevando a cabo los Foros de discusión sobre la llamada Guardia Nacional con la que se pretende militarizar la seguridad pública del país. Entre las actividades de sensibilización se presentará el documental Hasta los dientes, en el que los relatos de viva voz de los padres de dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey reviven la tragedia de sus hijos Jorge Mercado Alonso y Javier Arredondo Verdugo, asesinados por elementos del Ejército y acusados falsamente de ser sicarios. Las y los diputados tendrán una espléndida oportunidad de presenciar la narración más nítida de uno de los tantos crímenes de la guerra contra el narcotráfico.

Ningún legislador debería votar la Guardia Nacional sin ver este documental. Una pieza dirigida por Alberto Arnaut que revela cómo una iniciativa que parece resolver el problema de la violencia, lleva a jóvenes soldados a ejecutar estudiantes inocentes, mientras la institución castrense protege a los asesinos y manipula la información para criminalizar a las víctimas.

Una vez que hayan visto esta historia, no tendrán espacio para justificaciones mediocres que les permitan constitucionalizar los crímenes de guerra, bajo el pretexto de que modificarán el plazo de estancia de las fuerzas armadas, o simulado que optan por mando civil, mientras mantienen a la cabeza de la estrategia de seguridad pública a la Sedena.

Legislar pensando que la ley no afectará su vida cotidiana los hará responsables de los crímenes que cometan las fuerzas armadas. Antes de votar lean el dictamen, discútanlo a fondo, generen alternativas de paz y vean Hasta los dientes como si fueran los protagonistas de la pantalla grande.

@maiteazuela

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