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Viernes , 14.12.2018 / 00:25 Hoy

Contracorriente

Cuando el conservadurismo nos legisle

Maite Azuela

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Frente a la urna, la prisa por cruzar una opción se hace inminente. Después de la saturación de spots, debates, chats interminables y amistades en riesgo por el encono de las discusiones, por fin se concreta y en nuestra mano tenemos ya el poder del lápiz indeleble que determinará nuestro voto.

Seguramente la mayoría de nosotros tendrá definida una opción presidencial, pero poco analizadas las opciones para el Poder Legislativo. No hay que esperar hasta tener la cabeza dentro del manto de hule de una urna para preocuparnos por las implicaciones de nuestros votos para diputados locales, senadores y diputados federales. Podemos confundirnos y ser presa de las mezclas pragmáticas con las que se congregaron alianzas ideológicas incompatibles para ciertos derechos y libertades.

En cada una de las alianzas hay candidatos con trayectorias conservadoras que abiertamente han hecho explícitas sus tendencias retrógradas, machistas, moralinas. Sin embargo, también hay en esas filas, fascistas que, para llevar la fiesta en paz con los progresistas de su alianza, han procurado mantener un bajo perfil pero que se quitarán la máscara en cuanto haya que tomar decisiones en el Congreso.

No hay que minimizar el poder que pueden alcanzar con un buen número de curules aquellos que están convencidos de que es una moda el matrimonio entre personas del mismo sexo. Habrá que sumar a los que llegarán a cada una de las cámaras con el antecedente de coordinaciones parlamentarias se han opuesto históricamente a las iniciativas de despenalización de la interrupción del embarazo y de despenalización de la mariguana y otras drogas.

Seamos precavidos con a quién le otorgamos el voto. No hay que irse con la finta. Los perfiles de candidatos a legisladores no necesariamente representan lo que los bloques tienen en sus plataformas, ni mucho menos, lo que los candidatos declaran entre líneas. Ellas y ellos, podrían mover los hilos de varias leyes para imponer criterios religiosos a través de pactos entre bloques que de una u otra alianza convergen en aniquilar explícitamente la defensa de derechos conquistados por mujeres y por la comunidad lésbico gay.

La peor de las fórmulas será votar por legisladores arrastrados por algún candidato a la Presidencia cuya propuesta tenga muy poco que ver con agendas progresistas. Si queremos avanzar en la garantía de libertades y el reconocimiento incluyente de derechos estamos obligados a revisar las trayectorias de los candidatos que nos representarán en el Senado y en la Cámara de Diputados por voto directo y por representación proporcional. Se escucha ya como cabalga un ejército desbocado de pragmatismo antiliberal.

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