Los laguneros, principalmente los torreonenses, aprovecharon el domingo para acudir a los malls, centros comerciales, al centro de la ciudad, para realizar las compras navideñas, aprovechando que siguen pagando los aguinaldos.
La verdad que acudir a un mall fue una verdadera aventura, la cual empezó desde el estacionamiento, en donde había que parecer caballito de volantín a la vuelta y vuelta, todo para conseguir un lugar.
Esta misma historia se repitió en algunos centros comerciales, los cuales realmente tuvieron casa llena, el lleno era total y las compras parecían de pánico, además muchas familias acudieron como si estuvieran regalando o las ofertas fueran mejor que las del Buen Fin.
Se podían observar los carritos para el mandado cargados con pavos, piernas de cerdo, así como con los ingredientes para los mismos.
Tampoco faltaron aquellos que aprovecharon el momento y se surtieron de esas bebidas feas, amargas y que tienen un color oscuro, así como de botellas con alcohol y no precisamente para curar heridas.
Claro que muchos más acudieron a comprar los regalos que se darán en esta navidad, destacando los artículos electrónicos, los de telefonía celular, la ropa y hasta una que otra chamarrita para este invierno, que según los meteorólogos, habrá de ser más frío que en años anteriores.
También se observaron carritos cargados de juguetes, ya que los papás ya con dinero en los bolsillos, compraron lo que les traerá Santa Clós a sus pequeños.
Ahora sí que se siente el ambiente navideño, los comercios grandes y pequeños están teniendo buenas ventas, los clientes están gastando a manos llenas, además de endrogarse con las tarjetas de crédito.
Lo bonito de esta época es llegar alegre al Año Nuevo, para luego empezar la pesadilla de la cuesta de enero, en donde hay que empezar a pagar el predial, hasta el cambio de placas. Así es cada año, pero qué importa si se viven momentos felices.
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