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Jueves , 13.12.2018 / 10:59 Hoy

Para Reflexionar

Realidad congruente

Luis Rey Delgado García

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Disponemos hoy de una cantidad de información que hace algunas décadas era difícil de concebir, los flujos de datos circulan con velocidad. Sin embargo, los retos que enfrentamos de manera colectiva se han vuelto complejos de manera proporcional, a esta facilidad informativa.


Acumular información ya no es mérito, hay que distinguir en un maremágnum de datos cuáles son las hebras más lúcidas o benéficas y sobre todo verídicas, sin duda requiere de una cierta dedicación. 


Procesar información, para eventualmente traducirla en conocimiento y luego en consciencia, es una obligación existencial, sobre todo porque los datos no agregan valor por si solos y, en cambio, si pueden intoxicar, confundir y alimentar que ‘sabemos mucho”, cuando en realidad cada vez sabemos menos.


La congruencia podríamos definirla como una sincronía entre lo que sabemos, es decir aquello de lo que somos conscientes, lo que decimos y lo que hacemos. Esta sintonización de pensamientos, palabras y actos, ha sido enaltecida como fundamento en múltiples tradiciones, modelos filosóficos y postulados éticos. Gandhi afirmaba que esta última “ocurre cuando lo que piensas, lo que dices, y lo que haces, se encuentran en completa armonía”. Sin embargo, se trata sin duda de un proceso complicado. Pues muchas veces hacemos algo que sabemos que no será benéfico para nosotros o nuestro entorno.


Considerando la cantidad de información accesible, podemos discurrir, teorizar o trazar emocionantes panoramas. Pero también es claro que la pirotecnia retórica está lejos de ser suficiente para gestar en la realidad principios como la justicia, la equidad, el bienestar compartido, etc).


Si no nos hacemos responsables de nuestra vida, de cada instante que se trenza a lo largo de cada día, si no tenemos la voluntad para materializar nuestra conciencia en cada uno de nuestros actos, “si no logro sintonizar mis pensamientos con mis acciones y mi discurso con mi corazón, entonces habremos perdido, la oportunidad de crecer”. Ahora la única ruta posible hacia algo mejor es la congruencia.


Congruencia no es acumular información sofisticada, o estudiar a personas ejemplares. Estamos acostumbrados a convivir con la incongruencia. Los políticos mienten prometiendo cosas que luego no hacen; las parejas se reprochan en lugar de decir que necesitan pasar más tiempo juntos; los amigos critican las ausencias en lugar de decir que se echan de menos. Mentimos, simulamos, aparentamos…


Es cierto que no somos lo que hacemos, pero lo que hacemos nos identifica. Ser files a nuestra consciencia, valores, principios y ser, hacer y decir lo correcto es el desafío de nuestra época.


luisrey1@prodigy.net.mx

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