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Domingo , 21.10.2018 / 10:13 Hoy

Para Reflexionar

Mujer

Luis Rey Delgado García

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Las mujeres y los hombres estamos llamados a conocernos, entendernos y comprendernos dentro de un mundo globalizado igual para todos. No puede haber dos mundos por separado, uno para mujeres y otro para hombres, es ineludible aprender a convivir, sabiendo conjugar las cualidades de cada cual, como sucede en familia, donde la verticalidad del padre está atemperada por el afecto de la madre. El padre está ahí para animar al hijo a asumir riesgos, mientras la madre le anima a que tener cuidado de no tropezar y hacerse daño.

Al mundo no le puede faltar el polo femenino, estaría desequilibrado y empobrecido, el mundo es mucho más habitable y más equitativo, teniendo en cuenta que la mitad de las personas son mujeres y ellas tienen derecho incluso a gobernar un mundo que también es suyo y a compartir un justo protagonismo con el hombre, con alternativas que enriquecen nuestro mundo con aportaciones y valores característicos de la mujer y del hombre.

Naturalmente que para lograr el equilibrio es indispensable acabar con los prejuicios sexistas, con la convicción de que los valores femeninos son equiparables a los masculinos, nadie debería dudar de los valores femeninos e incluso todas las mujeres deben sentirse orgullosas de serlo, por encima de nacionalidades e ideologías.

A lo largo de los tiempos la mujer ha venido demostrando que es capaz de todo y que puede sorprendernos en cualquier momento, pues en su alma anidan secretos profundos, como queda reflejado en este poema anónimo, que pone de manifiesto la fuerza de su interioridad.

“Nada más contradictorio que ser mujer...Mujer que piensa con el corazón, actúa por la emoción y vence por el amor...Que vive un millón de emociones en un solo día, y transmite cada una de ellas con una sola mirada...Que vive buscando la perfección, que vive tratando de buscar disculpas para los errores de aquellos a quienes ama...Que hospeda en el vientre otras almas, las da a luz y después queda ciega, delante de la belleza de los hijos que engendró...Que da las alas y enseña a volar; pero no quiere ver partir los pájaros, aún sabiendo que no le pertenecen. Que se arregla toda y perfuma la cama, aunque su amor no perciba más esos detalles.

Que como una hechicera transforma en luz y sonrisa los dolores que siente en el alma, sólo para que nadie lo note...Y aún tiene fuerzas, para dar consuelo a quien se acerca a llorar sobre su hombro...¡Feliz del hombre que tan solo por un día sepa entender el alma de la mujer!”.

Estoy convencido que este mundo en que vivimos es mejor, más habitable, equilibrado y facilitador del desarrollo humano porque la feminidad de la mujer sirve de contrapeso a la agresividad del hombre.


luisrey.delgado@grupolala.com

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