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Para Reflexionar

Inclusión

Luis Rey Delgado García

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La empatía es un concepto que hace referencia a la experiencia de ponerse en la piel del otro. Acción tan necesaria ante la diversidad, pero a la vez, tan poco ejecutada por la sociedad. Si es difícil ponerse en el lugar del otro, es casi imposible poder entender lo que sienten las personas con alguna discapacidad. En este sentido, muchas veces se confunde empatía con comprensión, respeto y compasión. Para entender mejor este punto uno puede comprender que una persona escriba con el pie, pero no puede ponerse en su piel porque le costaría entrenar esa habilidad.

Para facilitar la inclusión de todos hay que vivir el respeto a la diferencia, pues estamos “programados” para activar un mecanismo de alerta ante la diferencia por muy pequeña que sea, por eso la empatía social es la más difícil de desarrollar.

La lógica del proceso consiste en la adaptación que se desarrolla en los hechos cotidianos de la vida, por ejemplo, un día llegamos al trabajo y nos percatamos que ha llegado un nuevo compañero, que ha sustituido al anterior que cambió de funciones (Alerta, diferencia). No sabemos cómo trabaja, ni su ritmo, ni sus habilidades y conocimientos… Pero día con día lo vamos conociendo, vamos respetando su manera de trabajar y él la nuestra. Entonces sucede la adaptación y se crea una empatía hacia la forma de trabajar de ambos.

En cambio, si éste nuevo compañero tiene una discapacidad, la alerta ante la diferencia suele ser mayor. Lo primero que se piensa no es el modo en el que trabajará ni las costumbres que tendrá, sino que surgen prejuicios sociales incrustados en la mente como: ¿será capaz de realizar el trabajo? ¿Cómo lo va hacer? Por tanto, el proceso de mutua adaptación se complica y suele ser mucho más lento.

Los que tienen una discapacidadsaben que esta situación se genera de manera inconsciente, son pensamientos automáticos promovidos por el mecanismo de alerta ante la diferencia que naturalmenteobservamos que varía de una situación a otra.

La empatía social debería ser más patente en el caso de personas que presentan una discapacidad, facilitando el respeto y la adaptación, sin pretender sentir cómo siente o percibe esa persona. Aunque no se logre una amplia y completa empatía de “ponerse en la piel” de una persona con discapacidad, sí es necesario y beneficioso para todos ejecutar la actitud de comprender y respetar las diferencias.

Los cambios de percepción automáticos y dados por nuestra educación sociocultural los reflejamos ante las diferencias y ante la diversidad funcional Los procesos de adaptación facilitan la empatía social, la clave está en el respeto a las diferencias de todo tipo, especialmente con las personas que tienen una discapacidad, la aceptación positiva incondicional está en la base de la inclusión.


luisrey.delgado@grupolala.com

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