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Para Reflexionar

Gente buena

Luis Rey Delgado García

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Somos seres potencialmente capaces de construir una existencia significativa a través de la libre y responsable elección de nuestra acción basada en nuestros valores y recursos personales y sociales. 

Esta es una postura fresca que en ocasiones incluso se considera ingenua, una visión esperanzadora en un mundo necesitado de respuestas a sus más frecuentes cuestionamientos vitales. 


Al parecer la disyuntiva es entre el bien y el mal en constante pugna. Pero no es necesario caer en una postura maniquea, que nos obliga a distinguir entre lo blanco y lo negro, pues el mundo es un continuo, una mezcla y escala de grises. 

 
Lo que nos alivia es volver hacia el micro escenario de la vida cotidiana en la que viven los ciudadanos comunes. A éstos en muchas ocasiones nada les dice el “riesgo país”, ni la inseguridad, los cambios políticos, ni mucho menos la amplificación de la nota roja en los medios de comunicación; porque no se meten en esas cosas. 

Viven de su modesto salario, el cual cuidan y alargan pues es el precio de duro trabajo. En el universo de las grandes mayorías encontramos algo muy valioso y preciado, lo que en lenguaje corriente se conoce como “gente buena”. Esa gente buena nos devuelve la confianza de vivir. 

 
A la “gente de bien” la encontramos en todo momento a nuestro alrededor. Es la gente, recta, trabajadora, que lleva bien su familia, que está siempre dispuesta a ayudar a los otros, honrada en su diario vivir. Es gente en la que podemos confiar. 

Se encuentra no sólo entre los sencillos sino también en los estratos más sofisticados que a pesar de todo mantienen su humanidad esencial inmune. 

 La “gente de bien” la “gente buena” es más un estado del alma que una clase social, es una cualidad del corazón, que va más allá del plano económico, social e intelectual. Es aquel que en el trabajo cubre al que faltó, la cocinera que se queda fuera de horario, sin poner mala cara, porque la fiesta familiar se prolongó. 

Es el negociante, comprometido con la comunidad, que no le importa dejar de ganar algún dinero para estar presente en una actividad importante. 

La gente buena es la gente sencilla y trabajadora. 

 
El valor de un pueblo se debería medir por la cantidad de gente buena que es capaz de producir. México funciona gracias a esta gente buena, La gente buena vive de virtudes, por eso no nos deja desesperarnos y nos da buenas razones para seguir confiando. 

Ella es, gracias a Dios, la inmensa mayoría de las personas de la Comarca lagunera y del país..

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