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Lunes , 24.09.2018 / 00:01 Hoy

Para Reflexionar

Escuchar

Luis Rey Delgado García

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La comunicación es hablar y escuchar. Normalmente pensamos que hablar es más importante (el lado activo de la comunicación) mientras que escuchar es la recepción de información (considerado como el lado pasivo). Escuchar se da por supuesto y rara vez se le examina como un asunto problemático. Sin embargo nos damos cuenta que escuchamos mal y que tenemos dificultades en hacernos escuchar en la forma en que lo deseamos.

Es frecuente escuchar: “mis padres no me escuchan”, “mi pareja no me escucha y no me entiende”, es el escuchar el que está comprometido. En el campo de las relaciones empresariales, el escuchar ha llegado a adquirir una importante prioridad pues una de las causas principales del bajo rendimiento es el hecho de que no se escucha a los colaboradores, ni a los clientes, ni al mercado… Y en el campo del gobierno no se escucha a los ciudadanos.

Lo básico de la comunicación radica más en escuchar que en hablar. El escuchar es el factor fundamental del lenguaje. Hablamos para ser escuchados. El hablar efectivo sólo se logra cuando es seguido de un escuchar efectivo. Escuchar (no el hablar) es lo que confiere sentido a lo que decimos.

Suponemos que para escuchar a otras personas solamente tenemos que exponernos a lo que dicen (estar con ellas, hablarles, hacerles preguntas), creemos que haciendo esto el escuchar simplemente ocurre. Esto es importante y necesario pero no es nunca suficiente.

La forma como hemos entendido la comunicación viene de la noción de transmisión de información, noción heredada de la ingeniería de la comunicación. Esta se ocupa de la comunicación entre máquinas pero es inadecuada para comprender la comunicación humana. La noción de transmisión de información esconde la naturaleza problemática del escuchar humano.

Cuando de comunicación humana se trata el sentido y significado de lo que se dice y se escucha se vuelve primordial. No podemos dejar de considerar la forma en que las personas entienden lo que se les dice. El fenómeno de comunicación no depende de lo que se entrega, sino de lo que pasa con el que recibe. Y esto es un asunto muy distinto a solo transmitir información.

No necesariamente lo que escuchamos es lo que nos han dicho y lo que decimos no necesariamente es lo que las personas escuchan. Habrá que verificar si el sentido que nosotros damos a lo que escuchamos corresponde a aquel que le da la persona que habla. Los problemas de comunicación surgen del hecho de que las personas no nos damos cuenta de que el escuchar difiere del hablar.

Y cuando lo que se ha dicho no es escuchado en la forma esperada, la gente llena esta brecha crítica con supuestos, historias y juicios personales acerca de cómo son las otras personas, además de lo que expresan, produciendo problemas todavía más profundos en la comunicación.

Habrá que aprender a escuchar y a asegurarnos de que fuimos escuchados.



luisrey.delgado@grupolala.com

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