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Jueves , 13.12.2018 / 08:27 Hoy

Para Reflexionar

Dos pilares

Luis Rey Delgado García

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Para vivir de forma plenamente humana, para que nuestra vida discurra de manera correcta, satisfactoria, sana, libre y feliz,nos señalan los grandes maestros y sabios, debemos construirla y cincelarla con el mayor esmero, poniendo nuestro mejor esfuerzo en ello.No podemos desertar de esta tarea.Cada cual debe tomarse muy en serio esta labor, que solo él o ella puede llevar a cabo, es su responsabilidad ineludible. Nadie puede hacerla por nosotros, a nadie la podemos delegar, cada quien recorre su camino y debe hacer su propia vida.

Contamos con instrumentos disponibles para construir nuestra vida y nuestra persona como es debido, con la garantía de hacerlo bien, con los cuales no nos vamos a perder en el empeño.Son dos los pilares, columnas o fuerzas con las que contamos y sobre las cualesbasamos nuestra vida. “Dos pilares fundamentales, inconmovibles e invencibles con los que tendremos garantizadas la correcta ordenación o edificación de nuestro existir personal”.

Los dos pilares que constituyen el eje de coordenadas de la vida, de la vida personal plenamente lograda sonla inteligencia y la bondad, o también la razón y la voluntad y en una perspectiva más profunda, la sabiduría y el amor.

Se trata del intelecto y la voluntad. Este binomio adjetivado como la coherencia lucida y la sana afectividad, el entendimiento y el impulso enérgico, la claridad mental y la cordialidad, la agudeza lógica y la sensibilidad o emotividad (por supuesto una sensibilidad o emotividad vigorosa y rectamente encauzada). Es decir, por un lado “logos” insobornable en la aplicación de su luz intelectual, una mente clara, abierta a la verdad y a la realidad, dispuesta a ver las cosas tal como son, sin engaños, deformaciones o subterfugios y por otro lado una buena voluntad, una voluntad capaz de querer y decidir no solo con energía, sino además en la buena dirección, un corazón inclinado a amar, sensible, capaz de vibrar con lo armonioso y bello, una voluntad fuerte dispuesta a abrazar el bien y obrar en consecuencia.

Al decir inteligencia podemos decir sabiduría y al decir bondad podemos decir amor. La inteligencia, cuando se cultiva y utiliza correctamente, a medida que se va ejercitando y poniendo en práctica en la vida cotidiana, crece y desarrolla sus mejores potencialidades, convirtiéndose finalmente en sabiduría.Lo mismo ocurre con la bondad, la cual conforme se va expandiendo, al conectar con sus raíces más hondas, se abre al amor.

Estos son los dos pilares, pivotes o columnas que nos permitirán “hacer” nuestra vida, construirla y edificarla. Estos dos pilares facilitadores (firmes y potentes), son eficaces y contundentes y van unidos inseparablemente, se exigen y se apoyan recíprocamente. El uno no puede existir ni funcionar bien sin el otro. Por ello los grandes sabios y maestros apuntan que el camino para una vida feliz es:“conocer para amar y amar para conocer”.


luisrey.delgado@grupolala.com

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