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Miércoles , 17.10.2018 / 11:27 Hoy

Para Reflexionar

Descansar

Luis Rey Delgado García

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En el libro del Génesis, cuando se narra la creación del mundo y del hombre, leemos que al séptimo día Dios descansó. 

El “descanso de Dios”, después de crear el mundo, podemos imaginar a Dios teniendo tiempo de “disfrutar” de lo que había hecho.

El fin de año y el verano son, “espacios de tiempo” en los que muchos descansamos o vacacionamos, cambiamos el ritmo de actividades. Pero no solo concurre ese tiempo especial del ritmo anual, sino también todos tenemos al día, a la semana, al mes tiempo libre; tiempo de ocio en nuestra vida cotidiana.

Esperamos la llegada del descanso anual, o del día en que no tenemos que levantarnos temprano para poder “descansar”. El deseo de descansar del trabajo, muchas veces se refiere a que realizamos un trabajo que no nos gusta, pero que tenemos que hacerlo por necesidad. 

Así, el sentido del descanso es un “por fin dejo de trabajar”, en lugar de descansar disfrutando lo que hemos hecho.

Nuestro descanso y cada tiempo libre refleja o proyecta lo que tenemos y hacemos. El descanso más saludable debería ser descansar para disfrutar de lo que hemos hecho, de lo que tenemos, y con las personas que nos rodean y queremos. Descansar es entonces admirar la naturaleza, monumentos, sitios interesantes; hacer deporte, ver una película, leer un libro o quedarnos en casa de una manera distinta a como lo hacemos cada día. Descansar también es el cultivo de nuestras amistades y el tiempo dedicado a la familia, descansar no es huir del trabajo, es disfrutar.

El trabajo es una dimensión esencial de nuestra vida y nuestro trabajo necesita ser realizado con pasión, inteligencia, competencia y espíritu de servicio. Sin embargo, sería un error pensar que estamos hechos únicamente para trabajar y que cuanto más y mejor trabajemos, tanto más nos realizamos como personas. Habrá que trabajar mucho y bien. Pero también descansar lo suficiente para guardar equilibrio mental y psicológico o emocional.

El descanso no es tiempo perdido o inútil y desaprovechado, sino tiempo necesario para llevar una vida acorde con la dignidad humana, de acuerdo a la condición e incluso vocación de cada persona. Pues también circunstancialmente existen momentos en que se unen cansancio del trabajo, sensación de agobio, velocidad de la vida y presión por resultados. Parece que hoy nos cansamos más que las generaciones anteriores, por ello el tiempo para descansar debe ser más inteligentemente aprovechado.

El descanso hay que tomarlo en serio y valorarlo, aprender y saber cómo aprovechar este tiempo para el equilibro espiritual y físico. “pasarla bien” no tiene nada que ver con la frivolidad, la superficialidad, la banalidad y la trasgresión moral.

Es tiempo para llenarse, no para vaciarse.



luisrey1@prodigy.net.mx

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