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Sábado , 23.06.2018 / 08:09 Hoy

Para Reflexionar

Convivencia cotidiana

Luis Rey Delgado García

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La convivencia consiste en la capacidad para vivir con otras personas y establecer relaciones sanas, positivas, de dialogo, entendimiento y respeto, sabiendo compartir y a la vez, aceptar al otro como es. Es evidente que donde la convivencia alcanza su punto máximo, es la convivencia conyugal y familiar. Para estar bien con alguien, hace falta estar primero bien con uno mismo. Esto es esencial y obvio, pero a veces lo olvidamos. Cada uno debe hacer un trabajo consigo mismo, puliendo y limando aristas de la personalidad que molestan a los demás.

En la convivencia es importante respetar ideas y actitudes de la otra persona. Respetar el espacio del otro. Entenderse con otra persona aunque su forma de pensar sea distinta. La vida diaria compartida pone las cosas en su sitio. Y cada uno se retrata en su comportamiento ordinario: deja ver a las claras como es su personalidad de verdad.

Habrá que tener cuidado con las expectativas. Dicho de otro modo: saber que una buena convivencia es fruto de un trabajo esforzado, cuidadoso. No esperar que las cosas salgan bien por sí mismas, habrá que poner de nuestra parte en cosas pequeñas y medianas, no ser egoísta, pensar en los demás, cuidar los detalles para hacer la vida agradable. Siempre habrá que aprender a darle, a las cosas que nos pasan, la importancia que realmente tienen.

No dramatizar. Evitar convertir un problema en algo que magnificamos. Tener perspectiva y visión del asunto. La convivencia diaria es el hecho diferencial más complejo que existe, los elementos claves son tolerancia, sentido del humor, aceptar las diferencias, saber superar el típico día o momento malo, etc.

En lo cotidiano hay que hablar, pero sin dureza, ni agresividad, evitando actitudes radicales, irreconciliables. No guardar cosas negativas, que se van pudriendo y almacenando y salen de forma intermitente y van creando un clima nocivo, que abre puertas al resentimiento.

La convivencia cotidiana, de la pareja y la familia es una escuela donde se aprenden los principales valores humanos: sencillez, naturalidad, espíritu de servicio, sentido del humor, generosidad, el pasar por alto discusiones, enfrentamientos o malos entendidos, sinceridad, fortaleza, consideración, compartir y crecer.

La capacidad diaria para convivir es un indicador que mide la altura, la anchura, la longitud y la profundidad de la categoría de persona que somos cada uno. Donde más se retrata el ser humano es en el trato diario, en la convivencia cotidiana.


luisrey1@prodigy.net.mx

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