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Para Reflexionar

Conflictos

Luis Rey Delgado García

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Un conflicto empieza cuando una persona, de modo intencional o no, invade o afecta negativamente algún aspecto psicológico, físico o territorial de otra persona. 

El daño puede ser real, (objetivamente comprobable) o puede ser solamente percibido por la persona afectada (daño subjetivo). 


Cuando una persona confronta a otra persona(s) o toma una posición que se opone a otra(s) se desencadena energía emocional como: miedo, agresión o ataque, o una reacción de auto-defensa. Entonces tenemos un conflicto, generalmente cuando existe incompatibilidad entre conductas, percepciones, objetivos y/o afectos entre individuos y grupos, que definen sus metas como mutuamente incompatibles.


En sentido restringido del término, el problema del conflicto no se encuentra en el conflicto mismo, sino en las creencias de las personas. 

Las creencias son muy difíciles de erradicar o alterar. 


Hay una idea extendida que es ver siempre el conflicto como algo negativo y, por tanto, algo a eludir, pues lo relacionamos con la forma en la que habitualmente hemos visto que se suelen enfrentar o “resolver”, generalmente con la violencia, la anulación o destrucción de una de las partes y no, una solución justa y mutuamente satisfactoria. 


Todos sabemos que enfrentar un conflicto significa “quemar” mucha energía y tiempo, así como pasar un rato no agradable. Además, no hemos sido educados para enfrentar los conflictos de una manera positiva.


No obstante, el conflicto es consustancial a las relaciones humanas. Interaccionamos con otras personas con las que vamos a discrepar y con las que vamos a tener intereses y necesidades contrapuestas. El conflicto es ineludible, por mucho que cerremos los ojos o lo evitemos. Hoy, en el mundo actual y global debemos considerar la diversidad y la diferencia como un valor. Vivimos en un mundo, plural en el que la diversidad, desde la cooperación y la solidaridad, son una fuente de crecimiento y enriquecimiento mutuo. Convivir en esa diferencia conlleva el contraste y por tanto las divergencias, disputas y conflictos.


Consideramos que sólo a través de entrar en conflicto con las estructuras injustas y/o aquellas personas que las mantienen, la sociedad puede avanzar hacia mejores modelos democráticos. 


Es decir, consideramos el conflicto como palanca de transformación social. Si el conflicto es algo connatural a las relaciones humanas aprender a intervenir en ellos será algo fundamental. El reto que se nos plantea será, cómo aprender a enfrentar y resolver los conflictos de una manera constructiva, “no violenta” desarrollando actitudes y estrategias para resolverlos.

En la medida que estamos vivos y seguimos interactuando y creciendo, seguirán apareciendo conflictos que nos darán oportunidades para avanzar o retroceder, según cómo los enfrentemos y resolvamos.



luisrey1@prodigy.net.mx

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