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Miércoles , 18.07.2018 / 23:49 Hoy

Para Reflexionar

Colaboración

Luis Rey Delgado García

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Cuando se requiere la creatividad de las personas, las instituciones enfrentan un aprieto: hay quienes quieren crear en solitario y quienes prefieren hacerlo en grupo.

Quienes opinan que la creatividad es un fenómeno exclusivamente individual, argumentan que sólo ocurre en un estado de independencia. La dependencia de los grupos es una limitación a la libertad y un obstáculo a la innovación. Cualquier intento de volver "social" la creatividad, es una forma de destruirla. Para estas personas, los equipos sofocan la creatividad con sus reglas, exigencias, normas y burocracia.

Por el contrario, quienes se inclinan a crear junto a otros, piensan que no es posible hacerlo individualmente, porque el aislamiento no existe. Afirman que toda creación es producto de la interacción entre dos o más personas. Así ocurre en una película, en una orquesta, en un laboratorio científico y en cualquier institución.

Estas dos visiones opuestas reflejan nuestra tendencia al dualismo. Cuando pensamos que aquello que es una cosa no puede ser otra, inmediatamente nos sentimos obligados a tomar posición. En este caso, crear solos o acompañados. Cada "bando" defiende sus propias condiciones para la creatividad y se resiste a trabajar de otro modo. No obstante, para que la creatividad florezca hay que superar estas oposiciones.

En la visión colectiva, el todo es más que la suma de las partes. Los sistemas muestran capacidades que no estaban presentes en los elementos individuales. Por lo tanto, un grupo es más creativo que una persona.Para el individualismo, el todo es menos que la suma de sus partes. Los sistemas inhiben capacidades presentes en los elementos individuales. De allí que una persona es más creativa que un grupo.

La creatividad puede darse si trabajamos individualmente y también si trabajamos junto a otras personas. No podemos afirmar que las personas sean más creativas que los grupos, ni viceversa. A veces serán unos más creativos que otros, dependiendo del contexto, las oportunidades, las limitaciones, las relaciones y las elecciones. La experiencia muestra que los equipos pueden ser frustrantes, pero también muestra que pueden ser muy estimulantes. Un equipo puede inhibir ciertos potenciales de una persona imponiendo algunas reglas, pero también puede abrir nuevas posibilidades a partir de su diversidad.

Si enfocamos mejor nuestra forma de pensar, podremos reconocer que el binomio individual-grupal no tienen una relación antagónica, sino complementaria. Las instituciones necesitan de ambas: de la creatividad individual y de la grupal. Ni las personas deberían cerrarse a experimentarlas, ni las instituciones deberían alentar una en detrimento de la otra. Especialmente cuando se trata de construir un mejor lugar para vivir la creatividad individual y colaborativa son indispensables.


luisrey.delgado@grupolala.com

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