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Jueves , 20.09.2018 / 01:01 Hoy

Para Reflexionar

Austeridad, ¿libre o impuesta?

Luis Rey Delgado García

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Hubo un tiempo en que la austeridad era considerada una virtud, un hábito de vida, digno de imitación. La austeridad se definía como moderación del deseo de poseer. Pero no confundir la austeridad con avaricia, porque la avaricia es, en esencia, un anti valor, que consiste en acumular el máximo número de bienes para uno mismo.

La persona austera vive con elasticidad lo que tiene, controla su deseo de poseer y opta por un estilo de vida sobrio tanto en el consumo como en las formas sociales. Sabe que lo fundamental no es tener o aparentar que se tiene mucho, sino ser y vivir lo más libre posible de la lógica del consumismo y de los apegos.

No está de moda ser austero. Ni siquiera está bien visto. En la sociedad de la imagen, uno está obligado a mostrar una imagen de sí mismo que nada tiene que ver con la sobriedad en las formas y en el lenguaje. Es esencial saber venderse bien y cotizarse lo más alto posible en el mercado. Para ello, uno se ve obligado a exhibir sus méritos.

La austeridad no se debe confundir con una falta de autoestima, sino todo lo contrario. La persona austera sabe lo que vale y, precisamente por ello, no siente la necesidad de exhibirse, ni de enseñar sus facultades hacia fuera. No siente la necesidad del reconocimiento, porque tiene la convicción interior de su validez.

Sin embargo, existe una austeridad impuesta, recortes presupuestarios, violencia fiscal, aumento del precio en insumos básicos que obligan a la persona, a los grupos y organizaciones a ajustar, a la baja, el consumo personal y social.

Debido a la situación de crisis económica, en la que nos encontramos, se ha producido el uso de lo que se llama “austeridad económica”. En concreto, con dicho término lo que se define es una política de carácter económico que llevan a cabo los gobiernos con el objetivo de conseguir mejorar en algo la situación financiera, aunque en muchos casos no logran los resultados esperados.

De esta manera cuando se incentiva y apuesta por la austeridad económica lo que se lleva a cabo es un conjunto de subida de impuestos al tiempo que una reducción de gasto público. Es decir, lo que los ciudadanos de a pie han dado en llamar recortes.

Habrá que encontrar el equilibrio personal y social, para que la austeridad económica que se nos impone sea una oportunidad para la austeridad, como hábito de vida y que nos ayude a construir nuestra vida y nuestro desarrollo humano.


luisrey.delgado@grupolala.com

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