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Para Reflexionar

Aprender a pedir

Luis Rey Delgado García

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Cuando trabajamos con otras personas, muchas veces pensamos que llegamos a un acuerdo cuando, en realidad, establecimos las bases para un “futuro desacuerdo”. A veces, la ausencia de resultados es producto de una falta de claridad cuando solicitamos algo o formulamos un pedido. Si no están claras las condiciones de satisfacción de una solicitud o pedido, es imposible que exista un compromiso y sin compromiso no hay acción.

Para ser efectivos en nuestros pedidos (y que nuestra comunicación produzca resultados) necesitamos generar compromiso. La única manera de lograr esto, es expresarnos con precisión. Para ser respondido, una solicitud o un pedido debe contener claras condiciones de satisfacción: qué pedimos, para cuándo y a quién. Si falta alguno de estos elementos, no obtendremos la respuesta deseada y -muy posiblemente- nos quejemos.

Pero en general en nuestras comunicaciones, insinuamos, sugerimos, referimos, hacemos alusiones... todo menos comunicar un pedido directo. Nos cuesta solicitar directamente o comunicar un pedido claro y directo, porque lo convertimos en un acto emocional. Si pedimos algo directamente, tememos que nos perciban como “autoritarios” o insistentes. Cuando pedimos algo directamente, nos exponemos al riesgo de recibir un “no” por respuesta y también tememos ese rechazo.

También pensamos que hicimos un pedido cuando no lo hicimos: creemos que los demás “entienden”, pero carecen de los detalles necesarios para llevar adelante la tarea. Es muy frecuente que tengamos la imagen del resultado deseado en nuestra mente, pero que no la describimos claramente a los demás.

Un pedido bien comunicado no es un monólogo, es un diálogo. Primero debemos describir aquello que queremos, explicar los requerimientos específicos (cuando, donde, condiciones, etc...), preguntar si la persona está dispuesta y en condiciones de cumplir el pedido. Formular con precisión nuestros pedidos y necesidades es una forma de evitar reacciones, como la queja y la culpa.

Si tengo una queja porque lo que solicité o pedí no se realizó como quería, puedo convertir esa queja en un aprendizaje, ¿qué me faltó precisar?, ¿qué me faltó comunicar? Abrir las puertas para la acción, es responsabilidad de quien efectúa un pedido, por ello deberá hacerlo claramente para no quejarse luego.

Para hacer más productivas nuestra comunicación, (y nuestras relaciones interpersonales) habrá que orientar nuestras conversaciones al compromiso para la acción.


luisrey.delgado@grupolala.com

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