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Jueves , 20.09.2018 / 14:42 Hoy

Para Reflexionar

2017-09-07

Luis Rey Delgado García

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La palabra integridad proviene del latín integrîtas, (totalidad, virginidad, robustez y buen estado físico), pero también se deriva del adjetivo integer (intacto, entero, no tocado o no alcanzado por un mal). Se compone de in- (no) y una raíz que es la misma que la del verbo tangere (tocar o alcanzar), es la pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño (físico o moral). Integridad se traduce como honradez, honestidad, respeto por los demás, corrección, responsabilidad, control emocional, respeto por sí mismo, puntualidad, lealtad, pulcritud, disciplina, congruencia y firmeza en sus acciones. En general es alguien en quien se puede confiar. Integridad es retomar el camino de nuestra verdad, hacer lo correcto por las razones correctas del modo correcto. Integridad es vivir en concordancia con nuestro estado de conciencia más elevado. La integridad personal requiere valor. Integridad es obrar con rectitud y apego a los principios.

En una sociedad donde se pierden los valores y crece la desconfianza, la integridad es un desafío impresionante en los negocios, la familia, el estado, la política y la Sociedad en general.

Algo es o está íntegro cuando aparece completo, no le hace falta nada y es aceptable como producto u objeto. La integridad se refiere a una capacidad o facultad en el individuo de actuar, pensar, sentir; ser lo más completo posible. En este importante valor, confluyen otros valores que facilitan su expresión: honestidad, rectitud, sinceridad, libertad, pureza, en fin, hacen a la persona digna de lo que es, lo que hace, así como confiable y ejemplo de vida para otros.

La integridad es de carácter total; no puede considerarse que un individuo sea íntegro en unas cosas, y en otras no, pues dicho valor no admite puntos intermedios para justificarse cuando se debe ser íntegro o no.

En realidad, la integridad implica un buen grado de madurez en el nivel ético y espiritual, que conducen a la persona a actuar lo mejor posible en todas las circunstancias, pues este valor afecta positivamente a todo su entorno. Las personas íntegras son confiables, irradian y comparten sabiduría, y son además facilitadoras de las relaciones interpersonales.

La integridad es la respuesta a la doble moral que maneja la sociedad, donde las personas actúan de una manera relativa (a su conveniencia y acomodo), evitando todo tipo de compromiso serio con los demás, con la vida y con Dios. Hoy el desafío es ser íntegro y se requiere una dosis elevada de valentía. Hoy nuestra comarca lagunera y nuestro país requieren, para una base sólida de prosperidad, integridad, en las personas, las instituciones, las empresas, las familias… el valor que necesitamos con apremio y urgencia.


luisrey1@prodigy.net.mx

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