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Domingo , 22.07.2018 / 03:57 Hoy

Columna de Luis Petersen Farah

Voto de castigo, cruzado y de crisis

Luis Petersen Farah

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Los resultados de la elección a gobernador son contundentes. Las encuestas estaban destinadas a equivocarse, entre otras cosas porque se utilizaron como herramientas de propaganda. Pero se equivocaron por mucho. Ni la más optimista se acercó al resultado: el segundo y el tercer lugar sumados no alcanzan a Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco.

Es interesante observar, en primer lugar, el implacable voto de castigo, particularmente para el PRI y el PAN en la elección a gobernador. Castigo contra el mal uso de los recursos públicos y la corrupción. El hartazgo llegó a su límite y la oportunidad se presentó. Pero también hubo castigo a la administración de Margarita Arellanes y el PAN se tendrá que despedir de la alcaldía más importante del Estado.

Y hay que sumar el hecho de que la mitad de las alcaldías del Estado cambiaron de color en esta elección. Pasaron de PAN a Panal, del Panal a PRI, del PRI a PES… lo que sea: un mal gobierno no debe permanecer y sus cercanos tampoco, esa parece ser la nueva divisa. Castigo.

Un segundo punto interesante en las elecciones del domingo fue el voto cruzado masivo. Un color para gobernador, otro para diputado, otro para alcalde. El voto cruzado se ha dado de manera creciente en todo el país y es algo que se puede esperar si asumimos que la lealtad al color partidista está diluida. Pero con esa intensidad no se había visto y, esta vez, hizo posible una insólita diversidad de resultados. El gobernador independiente tendrá que negociar con panistas y priistas en el Congreso, si es que quiere sacar adelante presupuestos anuales, nombramientos clave como el procurador de Justicia, o modificaciones a la Constitución del Estado. Nada.

El tercer punto que jugó un papel clave en los resultados fue la división interna de los partidos. Mucho se había hablado del voto duro del PRI y del PAN, votos de lealtad o de compromiso que garantizarían un resultado mínimo de 30 por ciento para el primero y 25 para el segundo. Se hablaba incluso de una elección de estructuras, que se había preparado con tiempo. Pero, o las estructuras no se cuidaron o se cuidaron para otro. En cualquier caso, remiten a crisis interna. Y lo que ganó fue el voto ciudadano.

luis.petersen@milenio.com

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