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Lunes , 22.10.2018 / 20:56 Hoy

Columna de Luis Petersen Farah

Querida, encogí al partido

Luis Petersen Farah

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Es un prejuicio, un mito, un reflejo o una maña de la política nuestra echarle la culpa de todas las derrotas a los jefes de partido.

Por eso todo mundo esperaba que se fuera René Juárez del PRI. Como si él fuera el responsable de la mala imagen de Peña Nieto, o de los pleitos divisorios sin remedio, o de la decisión de invitar al lejano Meade a la campaña... Como si hubiera tomado la batuta desde el principio del proceso electoral, Juárez se fue pa’ Juárez a la primera provocación.

El PAN también ha heredado esta mitología del cacique expiatorio, que será tema de una segunda parte la próxima semana. Por lo pronto, a ver qué puede hacer la priista Claudia Ruiz Massieu para armar un rompecabezas al que le faltan piezas; habla incluso de cambiarle el nombre al PRI.

En el ámbito local, una parte del PRI espera lo mismo. Hace unos días se daba por hecho el final de Pedro Pablo Treviño en la dirigencia nuevoleonesa.

El asunto es quién puede ahora llevar un barco hundido al astillero para reconstruirlo. Yo quisiera decir que hay que ver para adelante. Y sí, hay que intentarlo, aunque sea difícil enfocar el catalejo con el agua a medio lente. Y habrá que ver quién está dispuesto a hacerlo, a mojarse en el mar de las derrotas y las culpas, a aguantar pobrezas y cuentas vencidas, a convocar a una especie de club de dominó para la tercera edad. No es tan glamoroso ser dirigente partidista en esas condiciones. Y aún menos, dirigente local. Y peor si se consuma la derrota en Monterrey: se quedan sin liderazgo, sin nada.

Recuerdo una interesante conversación con Dulce María Sauri, no hace tanto tiempo, en un restaurante cerca de la Uni. Platicó que ella había presentado su renuncia a la presidencia del CEN priista cuando Vicente Fox derrotó al PRI y a su candidato, Francisco Labastida. Y nunca se imaginó que su renuncia iba a ser rechazada. La razón, que sigue siendo válida: nadie más podría evitar una escisión priista, que sería una segunda derrota del partido y que se veía venir.

luis.petersen@milenio.com

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