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Martes , 17.07.2018 / 07:22 Hoy

Columna de Luis Petersen Farah

'La raza': de la celebración a la preocupación

Luis Petersen Farah

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En Nuevo León la raza, santificada hace algunos meses, se las está viendo difíciles y comienza a desesperar. Como si la hubieran invitado a celebrar el Día de Reyes y le hubiera tocado el monito de la rosca: ahora tiene que pagar los tamales. La fiesta le empieza a costar caro y los reclamos se generalizan en las mismas plataformas que lo apoyaron.

El fin de la gratuidad dominical del Metro llegó como gota a punto de derramar el vaso. Y no es que en sí misma sea una decisión equivocada, debo insistir. Tal vez, viéndolo como un caso aislado, sea lo correcto: el Metro necesita recursos y no se puede, digamos, dar esos lujos. Pero lo que pasa es que ya hay una serie de decisiones en el mismo sentido y la raza ve que el gobierno por el que apostó, no apuesta por ella. Ése es el tema.

Los comentarios en redes sociales (y en las calles y en las mesas) muestran la decepción con la misma enjundia expresada para apoyarlo hace unos meses. Una buena parte de los comentarios habla de la falta de cumplimiento de las promesas, como la eliminación de la tenencia, como el transporte gratuito a los estudiantes y las personas de la tercera edad, que ahora se ve aún más lejano, o como el castigo a los responsables de la corrupción. Otros se quejan de que, al no poder mantener la tenencia más tiempo, el gobierno haya acudido, de un día para otro, a un replaqueo de automóviles y una verificación vehicular que, esos sí, afectarían a la población más desfavorecida.

Se suman a estos reclamos los referentes al despido de un porcentaje importante de la administración, que si bien es comprensible como medida de saneamiento, acaba afectando las economías familiares.

Y en esta situación, el no haber respondido a los señalamientos de conflictos de intereses en la designación de algunos miembros de su Gabinete, creó un ambiente propicio a no creer tan fácilmente que, ahora sí, las cosas cambiarían. Son muchas cosas juntas.

Es como hallar al niño de la rosca de reyes: pasar de la celebración a la preocupación.


luis.petersen@milenio.com

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