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Lunes , 25.06.2018 / 01:26 Hoy

Columna de Luis Petersen Farah

La guerra en vacaciones

Luis Petersen Farah

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El domingo, la zona conurbada de Tampico se sumó a la ola de violencia cuaresmal en Tamaulipas. Justo una semana antes del comienzo de las vacaciones y justo una de las playas donde tienen planeado ir numerosos regiomontanos.

Ayer Tampico amaneció paralizado. Mejor no salir, ni a clases ni de compras. Las autoridades educativas dieron la opción y los padres prefirieron no enviar a sus hijos a la escuela. Y quienes pudieron faltar al trabajo, se sumaron al encierro que había empezado el domingo.

El número de muertos de esa jornada tardó en actualizarse. El domingo en la tarde se hablaba de ocho. Luego subió a catorce y había información cruzada de que en realidad eran 18. Al final, hasta ayer en la tarde, la cifra cerró en 17. Las redes sociales seguían reportando violencia: el miedo está confirmado.

Los tiroteos y bloqueos en Matamoros y en Reynosa ya habían alertado a tamaulipecos y nuevoleoneses la semana pasada. Visto desde Nuevo León, hay tres temas (o sustos) distintos, todos importantes.

Uno: las carreteras, particularmente los días de vacaciones. Pocas cosas generan mayor malestar que los riesgos carreteros. Hay que recordar que las vacaciones comprenden, al menos, dos semanas y tres fines de semana: los estudiantes empiezan a viajar desde el próximo anterior a Semana Santa.

Dos: las ciudades donde se vacaciona. No es sólo el trayecto. Son los riesgos de estar ahí en medio. No en vano ayer en Tampico las escuelas estaban vacías.

Tres: el llamado efecto cucaracha. Los delitos de alto impacto pueden regresar a Nuevo León, nada lo impediría. Ya hubo, la semana pasada, una alerta. Los cadáveres de un ex alcalde y de un empresario, secuestrados en Nuevo Laredo, fueron hallados aquí, en García. Vivos o muertos, fueron trasladados a cientos de kilómetros de carretera de una ciudad a otra sin que nadie se diera cuenta.

Ayer hubo una reacción clave de la autoridad. Los gobernadores de Nuevo León y de Tamaulipas se comprometieron a trabajar en conjunto. Apoyados por el Ejército, la Marina y la Policía Federal, vigilarán carreteras y caminos, reforzarán el intercambio de información y la seguridad en los límites entre estados. Hay prisa.

luis.petersen@milenio.com

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