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Domingo , 21.10.2018 / 21:17 Hoy

Columna de Luis Petersen Farah

Kia: acusar o negociar

Luis Petersen Farah

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Arreglar el asunto de Kia en una semana estaba bronco. Hacerlo en dos o en tres, también. Sobre todo cuando las negociaciones se dan en un ambiente de confrontación y de acusaciones innecesarias.

Pero se arreglará. Casi con seguridad la armadora cederá al menos una parte de lo que los gobiernos estatal y municipal le solicitan, tanto en impuestos como en eso de compartir alguna obra de infraestructura.

El problema no proviene de pedirle a Kia que reconsidere: es comprensible que los gobiernos no puedan o no les parezca cumplir lo que se pactó en un periodo anterior.

El problema es lo que la negociación ha costado: el desgaste.

El problema es que, si uno se pone en el pellejo de los coreanos, tiene que admitir algo: su único pecado es negociar como hacen ese tipo de empresas. Resulta que firmaron contratos con un Gobierno constitucional y bajo la asesoría de abogados locales conocidos, quienes, además, les dieron el aval de la legalidad del movimiento.

Pero el cambio de Gobierno incluyó sospechas de corrupción. Y acabaron acusando públicamente a la empresa armadora de meter más goles que los permitidos. De firmar un contrato leonino. De participar en algo ilegal. De entrar al juego sucio. Al cambiar el Gobierno.

Kia pasó de ser el principal aliado a ser una especie de enemigo público.

Cualquiera podía entender que sentarse a hacer una renegociación de lo ya negociado sería difícil. Pero más, si el punto de partida del nuevo Gobierno era borrón y cuenta nueva, mientras la inversión está ya en proceso. Cuando no se acepta la posibilidad de hacer añadidos a los contratos existentes y se insiste en hacer unos nuevos. Cuando de entrada lo que hay es una acusación de ilegalidad que tiene repercusiones en otros países. Cuando la propia Sedec en voz de su mismísimo titular, Fernando Trumper, digo, Turner, se ha encargado de romper la confidencialidad y hacer públicos los dichosos contratos. Todo eso en lugar de hacer buena política: ¿para qué sirven la política y los políticos, si no es para abrir puertas a la negociación?


luis.petersen@milenio.com

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