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Jueves , 21.06.2018 / 03:01 Hoy

Columna de Luis Petersen Farah

El PAN y los que no perdieron en Nuevo León

Luis Petersen Farah

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Ayer escribí que, en todo el país, el PAN había vivido este año la peor elección desde que se había hecho importante. También fue así en Nuevo León, donde a fin de cuentas no logró la esperada recuperación de la gubernatura, no logró la mayoría del Congreso aunque obtuvo la mayoría de los distritos y, sobre todo, no logró mantener el municipio de Monterrey.

Sí, pero hubo quienes no perdieron. Los partidos fueron castigados, pero no en todos sus grupos.

Más: los partidos fueron castigados también por sus propios grupos. Es el caso del PAN, del PRI o del PT, pero ahora estamos hablando todavía del PAN.

¿Quiénes no perdieron ahí? Los Chefos, los Gracias, los Fuentes, como les dicen. Los liderazgos locales panistas seguirán ejerciendo en Nuevo León, aunque el partido se desmorone en el resto del país, aunque no hayan podido conquistar Guadalupe (que no era suyo), aunque hayan tenido que entregar Monterrey (que no era tan suyo). Y aunque el PAN se haya ido hasta el tercer lugar en la contienda a gobernador.

De hecho, para los liderazgos panistas locales tener un gobernador, y por lo tanto un jefe panista que no era de su grupo, sería, por decir lo menos, incómodo. Perderían más. Uno se puede imaginar con facilidad a Cantú de gobernador buscando la renovación del partido a su manera y uniéndose a una ola nacional de refundación, en contra de camarillas y de votos de estructuras ante la mirada defensiva de los liderazgos operantes del partido.

Por eso se pueden explicar los votos cruzados masivos en San Nicolás o en Santa Catarina. El panismo organizado votó por los candidatos a alcalde y a diputado local de su partido, pero no votó por Felipe de Jesús.

Ya he publicado aquí los números. Los liderazgos no lograron que quien votaba por alcalde y diputado panista, votara también por su candidato a gobernador. ¿Tan mal candidato era Felipe de Jesús? Es difícil de creer. Más bien los electores panistas sintieron la línea. O en el mejor de los casos, por la omisión de los liderazgos, no sintieron línea alguna que los llevara a Cantú. Perdió Felipe, pero ellos ganaron.

luis.petersen@milenio.com

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