• Regístrate
Estás leyendo: Conversación electoral con un taxista
Comparte esta noticia
Lunes , 10.12.2018 / 22:56 Hoy

Catarata

Conversación electoral con un taxista

Luis Petersen Farah

Publicidad
Publicidad

Y usted, ¿por quién va a votar? Me preguntó de golpe el conductor que me llevaba al aeropuerto. Era temprano, aunque el sol de frente ya empezaba a calar. Por alguna razón habíamos decidido no pagar los injustificados 41 pesos de la autopista, solo para darnos cuenta inmediatamente de nuestro error. Por fortuna íbamos con tiempo.

Agotados los temas de rigor: clima, tráfico, Trump y automóviles viejos, llegó aquella pregunta electoral. Yo le dije lo que ya había escrito: que me esperaría hasta la última tarde para tomar mi decisión de voto, cuando ya todo hubiera pasado. Y le regresé la bolita.

“López Obrador ya la tiene ganada”, me dijo, “nadie lo va a alcanzar. Lo que nos queda ahora es pensar cuál puede ser el voto inteligente”.

Ahí se detuvo. Aprovechó que el auto estaba también detenido en el tráfico para voltearme a ver. Seguramente esperaba hallar en mi cara una interrogación o un permiso para continuar. Al parecer obtuvo lo que buscaba porque metió primera y se arrancó platicando.

“El voto inteligente es el que busca que AMLO tenga algún freno: votar por partidos diferentes para diputados y senadores. No se nos vaya a acelerar con tanto voto, que no se le suba el poder a la cabeza. El otro día un pasajero me mostró un documento que...”.

Lo interrumpí (indebidamente, lo confieso): “¡Parece que les preguntas a todos!”. Se rió y siguió sin inmutarse (el que calla otorga): “...un documento que hablaba de ciertas inversiones en Querétaro que solo seguirían en pie si no ganaba López Obrador”.

Acotó: “La verdad, yo creo que no es cierto todo eso y, si lo es, es problema de los empresarios. Pero de todos modos estaría bien darle una llamada de atención al Peje, para que sepa desde el principio que no va a gobernar solo”.

Llegamos por fin. Le dije que escribiría su punto de vista si me daba permiso. No tuvo problema, aunque me pidió omitir su nombre: “No vaya a ser, jefe”.

Así que me quedé solamente con esa larga conversación. Y con su muy republicana teoría de los contrapesos, de los frenos y los aceleradores.

luis.petersen@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.