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Tribuna futbolera

Que el consuelollegue en casa

Luis Miguel Rodríguez Cruz

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No hay segunda oportunidad para la primera impresión. El Santos colapsó ante Lobos en la jornada uno y en su presentación defraudó. A todos nos quedó el impacto de ver a un equipo inoperante en ofensiva; con buen armado de jugadas, pero con un déficit en el momento clave. 

Apenas había sido el primer partido, pero las sensaciones son muy similares a las que se vienen arrastrando desde el final del pasado torneo. 

Es hasta cierto punto preocupante porque si de algo gozó el equipo, y en grandes cantidades, fue de goles en su magistral torneo del más reciente título. 


En una liga en donde todo puede pasar y cualquiera le puede ganar a cualquiera, el Santos se encuentra en un trance del cual no puede salir. 

Los trances son pasajeros, pero al Santos se le empieza a indigestar la falta de gol. La historia es repetitiva también en el plano de los que se van y los que llegan: al aficionado del Santos le queda la sensación, hasta cierto punto, que tras mucho esfuerzo y dedicación para armar un equipo competitivo y campeón, la alegría no durará mucho tiempo pues alguno o algunos de los estelares se terminarán yendo, irremediablemente, del club. 


La gente comenta en redes sociales, en la calle y en las pláticas futboleras cotidianas que el entrenador es el que no da el ancho, que le hace falta algo, que no es (dentro del estricto plano futbolístico) como Siboldi. A los futbolistas, como a todo grupo de personas, es importante transmitirles y demostrarles cosas convincentes, que la idea esté bien asimilada y la adopten como propia. 

Parece que la de Salvador Reyes ni es clara ni la han adoptado como propia. Pero siempre serán los jugadores los principales responsables de lo que se ejecute en la cancha. De ellos son las glorias y las desgracias. 


En la oficina y en la banca se podrá contar con el mejor equipo de ejecutivos y entrenadores, pero si en el campo la pelota no entra todo se viene abajo. El Santos atraviesa un pasaje ciertamente gris. De la imagen del campeón que tumbó al Toluca al Santos actual hay ya buen rango de distancia. 

Pues bien, hoy es el día de primera impresión… pero en casa. El futbol no debe ser un dolor de cabeza, al contrario, debe ser motivo de felicidad: que no se le olvide a los jugadores del Santos que eso nos lo dejaron claro cuando fueron campeones porque jugaban con alegría.

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